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Vigilancia Sanitaria y Atención de las Enfermedades / Enfermedades Transmisibles / Tuberculosis

Manual para el diagnóstico bacteriológico de la tuberculosis:

Normas y guía técnica—Parte 1 Baciloscopia

Manual para el diagnóstico bacteriológico de la tuberculosis

Texto completo (66 pp, PDF, 1540 Kb)
- Introducción (texto a la derecha)
- La muestra
- El esputo
- Otras muestras
- Recepción, conservación y transporte de las muestras
- La baciloscopia
- Lugar de trabajo y materiales
- Preparación y fijación del extendido
- Tinción
- Observación microscópica y lectura de extendidos
- Informe de los resultados
- Decontaminación y desecho del material
- Derivación de muestras para cultivo
- Sistema de registros
- Control de calidad de las baciloscopias
- Control de calidad interno
- Control de calidad externo
- Bibliografía seleccionada
- Anexos
Anexo I: Normas mínimas de bioseguridad
Anexo II: Preparación de colarantes y reactivos
Anexo IV: Modelos de formularios

Equipo editorial
Redactoras de la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud "Dr. Carlos G. Malbrán" (ANLIS), Argentina:
M.D. Sequeira de Latini, Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER)
L. Barrera, Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas (INEI)
Revisión técnica:
S. Balandrano, Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (InDRE), México
M.C. Riquelme y M. Velazco, Instituto de Salud Pública (ISP), Chile
E. Montoro, Instituto de Medicina Tropical "Pedro Kourí" (IPK), Cuba
M.C. Garzón Torres, Instituto Nacional de Salud (INS), Colombia
Revisión especial de expertos:
I. Narvaiz de Kantor y A. Laszlo

Manual Parte 2, Cultivo

Stop TB / Alto a la TB

Vínculos OPS
- Página de tuberculosis

Vínculos OMS, Alto a la TB
- New Technologies for TB Control: A Framework for Their Adoption, Introduction, and Implementation: Resumen en español
- Página TB

transmisión de la TB

Manual desarrollado especialmente para fortalecer las capacidades de laboratorio en América Latina

Se estima que alrededor de un tercio de la población mundial, dos mil millones de personas, están infectadas con Mycobacterium tuberculosis, bacilo causante de la tuberculosis; aproximadamente 8 millones de ellos enferman anualmente y cerca de dos millones mueren por la enfermedad, aún cuando se cuenta con técnicas de diagnóstico sencillas y precisas y tratamientos eficaces.

La transmisión de los bacilos de la tuberculosis se produce casi exclusivamente por medio de núcleos suspendidos en pequeñas gotas que son expulsadas con la expectoración de las personas afectadas por tuberculosis pulmonar. Estas pequeñas gotas pueden permanecer infectantes en el aire durante bastante tiempo y pueden ser inhaladas por otras personas. La infección de los contactos es más probable cuando conviven o permanecen durante un tiempo prolongado cerca del enfermo que está expectorando bacilos y en un ambiente poco ventilado.

Cuanto mayor es el número de enfermos que están expectorando bacilos en la comunidad, mayor es la diseminación de la tuberculosis. La identificación de los casos infecciosos es el principio de solución del problema para los enfermos y, fundamentalmente, para este problema de salud pública.

No todas las personas infectadas enferman, sólo una de cada diez aproximadamente, que son las más susceptibles. La tuberculosis puede manifestarse en cualquier órgano, porque M. tuberculosis se disemina por todo el organismo; sin embargo, la enfermedad pulmonar es la más frecuente (80–85% de todos los casos diagnosticados) debido a que el bacilo necesita abundante oxígeno para multiplicarse. En los pulmones de los enfermos se pueden formar cavidades en las que se alojan grandes poblaciones de bacilos que pueden ser detectados en muestras de esputos. Los síntomas más característicos de la tuberculosis pulmonar son la tos y la expectoración persistentes por más de dos semanas. A las personas con estos síntomas se los llama Sintomáticos Respiratorios (SR). Otras manifestaciones pueden ser pérdida de peso, febrícula, sudores nocturnos, cansancio físico y dolores de tórax.

El diagnóstico de certeza de tuberculosis puede hacerse en forma confiable en el laboratorio demostrando la presencia de bacilos en una muestra de la lesión por medio de la baciloscopia (examen microscópico) o el cultivo.

Para que la baciloscopia sea positiva es preciso que la muestra tenga como mínimo, entre 5.000 y 10.000 bacilos por mililitro de muestra. Este alto contenido de bacilos se encuentra en los pacientes con tuberculosis pulmonar, especialmente en aquellos con enfermedad avanzada y con lesiones cavitadas. Estos pacientes son los que transmiten los bacilos manteniendo la enfermedad en la comunidad.

Un programa nacional de control de tuberculosis (PNCT, o programa nacional de tuberculosis / PNT) tiene como objetivo principal cortar la cadena de transmisión, diagnosticando tempranamente los casos infectantes y tratándolos con esquemas eficaces hasta lograr su curación. La estrategia recomendada internacionalmente para alcanzar este objetivo es la del tratamiento abreviado estrictamente supervisado, TAES o DOTS, según se utilice sus siglas en castellano o en inglés respectivamente. Esta estrategia requiere el compromiso político para asegurar los recursos para controlar la tuberculosis, el acceso a la baciloscopia con calidad asegurada para la detección de casos. el control de la evolución de los pacientes, el acceso y disponibilidad ininterrumpidos de las drogas que integran los esquemas estandarizados de tratamiento para curar a los enfermos, y un sistema de registros e información que permita evaluar el resultado de los tratamientos y el desempeño del Programa de Control.

La baciloscopia es la técnica de elección para el diagnóstico rápido y el control del tratamiento de la tuberculosis pulmonar del adulto.

Es simple, económica y eficiente para detectar los casos infecciosos. Por eso es la herramienta fundamental de un programa de control de la tuberculosis Es necesario contar con suficientes laboratorios que aseguren a los enfermos un diagnóstico oportuno, preciso y accesible. Los servicios de laboratorio son mas eficientes y potentes cuando se integran en una red nacional de laboratorios de tuberculosis que debe involucrar a laboratorios del sistema de salud pública de todas las jurisdicciones incluyendo a los que prestan servicios a prisiones, a los del sistema de seguro de salud, a los del sistema de salud privado y los de organizaciones no gubernamentales (ONG). La conducción de esta red debe estar integrada en el nivel de programación y decisión del PNCT el que, a su vez, debe hacer las gestiones necesarias para sostener la organización y el funcionamiento de esta red.

Todos los componentes de la red tienen responsabilidad y se complementan para asegurar el acceso al diagnóstico rápido y confiable por baciloscopia. Todas las unidades de salud deben recibir muestras de los SR que deben ser investigados. Los laboratorios de centros de atención primaria de la salud deben, además, realizar la baciloscopia e integrarse a los programas de garantía de calidad. Los laboratorios intermedios agregan entre sus responsabilidades la de entrenar al personal de los laboratorios de su jurisdicción y la de asegurar en ellos la calidad de la baciloscopia. Los laboratorios centrales o de referencia nacional deber ser capaces de organizar la garantía de calidad en todo el país, mantener bajo evaluación la oferta y realización de baciloscopias, proveer herramientas para el entrenamiento del personal de laboratorio de todos los niveles, planificar y gestionar el suministro de los insumos cuya adquisición centralizada sea conveniente. El resto de los componentes del PNCT debe sumarse utilizando adecuadamente la oferta de baciloscopias y los resultados producidos por la red de laboratorios.

Para que la baciloscopia sea una buena herramienta de control, no es suficiente la calidad técnica. También es necesaria la calidad de los registros, de los informes del laboratorio y el análisis de la información que produce el laboratorio.

La estandarización de los procedimientos involucrados en la baciloscopia se basa en normas técnicas que son el producto de amplia experiencia, periódicamente revisada por organizaciones internacionales como la OPS/OMS y la Unión Internacional Contra la Tuberculosis y Enfermedades Respiratorias (UICTER).

El primer Manual de Microscopía de Tuberculosis puesto en vigencia por OPS para Latinoamérica fue escrito por el Dr. Luis Herrera Malmsten, Jefe del Departamento Tuberculosis del Instituto Bacteriológico de Chile, revisado y aprobado por un Comité Asesor en Bacteriología de Tuberculosis y publicado como documento CD/TBST/ LAB en 1973. Ese Manual fue utilizado hasta que, en 1983 un Comité Asesor de la OPS/OMS, actualizó las normas en la Nota Técnica CEPANZO (OPS/OMS) N° 26. El comité estuvo integrado por los Dres Lamberto Blancarte del Laboratorio Central de Tuberculosis de México, Omar Latini del Instituto Nacional de Epidemiología (INE) de Argentina, Adalbert Laszlo del Laboratory Centre for Disease Control de Canadá y Pedro Valenzuela del Instituto de Salud Pública de Chile y trabajó bajo la coordinación de los Dres. Isabel N. de Kantor y Álvaro Yáñez de la OPS.

Si bien el progreso de la tecnología ha impulsado innovaciones en la bacteriología, la baciloscopia no ha sido objeto de modificaciones técnicas sustanciales. Sin embargo, nuevas situaciones epidemiológicas, especialmente la incidencia de tuberculosis entre personas que viven con HIV y la necesidad de garantizar con mayor rigor la calidad de los resultados y la seguridad de las personas y el medio ambiente, han impulsado una nueva actualización de las normas en la presente edición.


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