Es hora de poner fin a los crímenes homofóbicos
en América Latina y el Caribe

Dra. Mirta Roses

Dra. Mirta Roses Periago.
Directora, Organización Panamericana de la Salud.

Publicación. Agua Buena, Asociación de Derechos Humanos.
Costa Rica, March 2006.


La celebración del Día Mundial del Sida el 1 de diciembre del 2005 fue, como de costumbre, un acto solemne más que una celebración. De nuevo transcurrió otro año en el que se perdieron millones de vidas debido a esta epidemia implacable.

Sin embargo, en el 2005 hubo un motivo más de tristeza: el asesinato, en la víspera del Día Mundial del Sida, del jamaiquino Steve Harvey, un conocido activista de la lucha contra esta enfermedad.

Durante más de una década, Harvey se desempeñó como un actor destacado de las actividades relacionadas con la respuesta frente al VIH y en defensa de los derechos humanos. Su muerte causó una profunda conmoción y constituye una pérdida no solo en Jamaica y el Caribe sino en todo el mundo. Harvey trabajaba para la organización no gubernamental Jamaica AIDS Support for Life, que proporciona asesoramiento y asistencia a los hombres homosexuales y trabajadores del sexo de Kingston, la capital.

Por desgracia, es posible que el asesinato de Harvey no haya sido un hecho aislado. En 2004 el fundador del movimiento de defensa de los derechos de los homosexuales en Jamaica también fue asesinado; y en junio del 2005, el psicólogo y conocido activista en favor de los derechos humanos y la causa de los homosexuales, Octavio Acuña Rubio, fue ultimado a puñaladas en su oficina de Querétaro, en México.

Según un informe de una organización no gubernamental distribuido por el gobierno de Brasil, 2.092 hombres y mujeres homosexuales fueron asesinados en ese país entre 1963 y el 2001.

Las investigaciones de estos asesinatos no han proporcionado pruebas que indiquen que se trata de crímenes motivados por el odio. Cabe la posibilidad de que algunos de estos activistas hayan sido víctimas de la violencia indiscriminada que se vive en muchos países de América Latina y el Caribe; sin embargo, sabemos que el rechazo a la homosexualidad es generalizado en esta región, y que no se ha hecho lo suficiente para abordarla.

¿Por qué este tipo de crímenes le preocupan a la Organización Panamericana de la Salud? Porque desde que se fundó hace 102 años, en la OPS hemos alzado la voz siempre que se ha presentado alguna amenaza a la Región de las Américas. Hemos ayudado a los países de las Américas a eliminar la viruela, la poliomielitis y el sarampión; a combatir la malaria, el cólera y el VIH/sida; y, últimamente, a que se preparen para una posible pandemia de influenza.

El odio contra los hombres homosexuales hoy día no solo constituye una amenaza contra los derechos humanos (el derecho a elegir la orientación sexual), sino también un atentado contra la vida misma. Se sabe que la homofobia contribuye a la propagación del VIH y que el temor a la estigmatización suele disuadir a los hombres homosexuales a que soliciten pruebas de detección del VIH, consejería y tratamiento. En consecuencia, este odio y este rechazo disminuyen la probabilidad de que los afectados tomen medidas de protección contra el virus para sí mismos y para otros. Esta es precisamente la situación que los activistas mencionados trataban de cambiar.

Pero con todo, también hay buenas noticias. Los gobiernos de Brasil, México y Colombia lanzaron recientemente campañas mediáticas contra la homofobia. En Argentina y Chile, este tema se ha presentado en campañas con afiches y por televisión. El hecho de que los mensajes hayan sido bien recibidos permite suponer que actualmente el machismo latinoamericano sea más un estereotipo que una irreversible manera de pensar y actuar.

No obstante, los asesinatos de los activistas de la lucha contra el sida nos llevan a inferir que aún hay mucho por hacer. Los gobiernos deben investigar a fondo las motivaciones de estos crímenes y procesar a sus autores tal y como están haciendo en este momento las autoridades jamaiquinas. Los países deben adoptar o aplicar reformas legales y políticas para velar por que se respeten los derechos humanos básicos de conformidad con los compromisos que han establecido en tratados y acuerdos internacionales.

A todos nos corresponde hacer algo para apoyar estos y otros esfuerzos similares. Los invito a que todos los días, no solo el Día Mundial del Sida, sigamos el ejemplo y honremos la memoria de quienes dedicaron sus vidas a edificar un entorno propicio y no discriminatorio para todos los habitantes de las Américas.


Contacto:

Paulo Lyra
Communication Advisor
HIV/AIDS
Pan American Health Organization
Phone: +1 202 974 3937
lyrapaul@paho.org
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