Organización Panamericana de la Salud
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Discurso de toma de posesión de la Dra. Mirta Roses Periago como Directora de la Organización Panamericana de la Salud

Washington, D.C. HQ.
Febrero 1, 2008.

Este es un día de muchas emociones personales y también un día de significado especial en la vida institucional de la Organización Panamericana de la Salud.

La renovación de mi mandato para un nuevo período es un honor y un privilegio, ya que de ese modo puedo continuar sirviendo a los pueblos de las Américas y trabajar para que la salud pública internacional contribuya al bienestar, desarrollo y convivencia pacífica de todos los países y territorios de la Región.

En primer lugar, debo agradecer el firme apoyo de mi país, la República Argentina, el respaldo decidido de los Estados Miembros, de las organizaciones hermanas del sistema interamericano y del sistema de las Naciones Unidas, de nuestros socios y del extraordinario equipo de trabajo de la OPS, así como de mis colegas, amigos y familiares, que se manifiesta una vez más con su presencia en esta sala, y a través de las múltiples muestras de complacencia y alegría que he recibido desde mi reelección.

Este es, ante todo, un día de compromisos. Hoy renuevo el juramento de dedicarme incansablemente, día a día, hora a hora, a mantener a la OPS al frente de la respuesta a los desafíos regionales y globales desde la salud pública y, de manera prioritaria, de ser un instrumento para lograr la salud de los más postergados, los más vulnerables, los marginados y excluidos.

Orgullosa heredera de una invaluable y más que centenaria tradición en pro de la salud del nuevo mundo, la OPS del siglo XXI se cuestiona cada día y se legitima en su misión como modelo de acción colectiva, solidaria y panamericana. Avanza con fuerza, al mismo tiempo, para cerrar la agenda inconclusa, proteger los logros alcanzados y responder a los desafíos de la salud pública y del desarrollo social y económico de sus miembros.

Esta triple dimensión refleja la diversidad y complejidad de los procesos políticos y estructurales de esta región que continúa ostentando la triste marca de ser la más desigual en la distribución de la riqueza, y exhibiendo, al mismo tiempo, la carga de las deudas sociales acumuladas y la abundancia de sus riquezas naturales y de las producidas por el talento humano.

La salud es un bien público e instrumental para las personas, familias y comunidades, y por tanto debe estar al alcance de todos. Esta ha sido la bandera fundacional de la OPS y también el elemento axiológico de la Organización Mundial de la Salud, que este año conmemora su 60 aniversario. Felicito a la Dra. Margaret Chan, a los Directores Regionales y a todos los colegas de la OMS por este aniversario, y agradezco de manera particular su apoyo y afecto personal.

Destaco, al mismo tiempo, la sinergia existente entre nuestras prioridades regionales y las de alcance global, y el creciente alineamiento y articulación programática que hemos logrado. Celebro la concordancia con los seis objetivos mundiales de su agenda y la fuerte cooperación dentro de un mismo y único equipo que se ha logrado por su digno y firme liderazgo como Directora General.

Al iniciar mi segundo mandato reviste un profundo simbolismo que este año se conmemora el 30 aniversario de la Conferencia Internacional de Alma Ata, que consagró la estrategia de atención primaria con el fin de alcanzar la generosa y ambiciosa meta de Salud para Todos. Igualmente, celebramos este año el 30 aniversario de la Conferencia Internacional de las Naciones Unidas para la Cooperación Técnica entre Países en Desarrollo, con el llamado Plan de Buenos Aires, que marcó un hito en el reconocimiento de la insustituible capacidad creadora de cada país para impulsar soluciones propias para su desarrollo, de acuerdo con sus valores, necesidades y aspiraciones particulares. He sido y seguiré siendo una entusiasta promotora de los procesos de cooperación entre países, basada en el convencimiento que la creatividad e inventiva humanas no tienen sitio prefijado de nacimiento y que todos somos donantes y receptores hermanados por igual en esta cosmogonía vital.

En nuestra Región, esta red de relaciones entre los países, compartiendo sus experiencias y sus recursos con generosidad y respeto mutuo, se expresa en los procesos de integración y en el sentimiento panamericano de igualdad y solidaridad entre los estados, que se extiende a la acción con otros países en diferentes regiones del mundo.

Poner la salud al alcance de todos es un objetivo noble que demanda la convergencia de muchos esfuerzos. La reconocida interdependencia propia de este nuevo siglo, ha cerrado la distancia entre lo local y lo global, lo individual y lo colectivo, lo micro y lo macro, lo biológico y lo ambiental, haciendo cada vez más evidente el carácter global de las amenazas y la capacidad global de darles respuesta. Para esto, tenemos la posibilidad de articular nuestras acciones, incrementar la conectividad, crear redes de colaboración y sumar actores e instituciones para afrontar los riesgos y proteger de manera específica a aquellos más vulnerables. Esto se evidencia cada día en la preparación y respuesta regional a los desastres naturales.

La Agenda de Salud para las Américas 2008-2017 y el Plan Estratégico 2008-2013 proporcionan el marco fundamental de trabajo por la salud para la Región, a fin de alcanzar mejores niveles en la salud pública y promover el bienestar, reduciendo las desigualdades y la exclusión social, y sus efectos perniciosos sobre el tejido social y las potencialidades de individuos, familias y países.

Destacamos en tal sentido la aprobación de la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, que tras un cuarto de siglo de debate y de reclamos sostenidos, fue aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en el pasado período de sesiones y que sin duda marcará un hito histórico sumándose al combate de la humanidad contra toda forma de discriminación y exclusión.

En el empeño por promover la equidad y la inclusión social, a fin de concretar los objetivos establecidos en el Plan Estratégico y en la Agenda de Salud, deberemos redoblar los esfuerzos para asegurar que se hagan realidad para todos y todas, las metas establecidas en los Objetivos de Desarrollo del Milenio. En ellos la salud juega un rol central, que nos plantea tres retos simultáneos.

Por una parte, es necesario fortalecer las capacidades nacionales e institucionales del Estado y el apoyo internacional a los países prioritarios, Bolivia, Guyana, Haití, Honduras y Nicaragua, a fin de proteger e intensificar las acciones que mejoren rápidamente las condiciones de vida y de salud de sus pueblos. Es preciso, además, asegurar que la realidad propia y única de los países de ingreso medio de la región, se mantengan visibles y presentes en la agenda internacional, evitando el riesgo de retrocesos y asegurando la consolidación de sus logros. Al mismo tiempo, debemos atender con visión de futuro la situación de los países insulares y pequeños Estados que deberán confrontar los efectos del cambio climático y las consecuencias de la globalización comercial y laboral y de los flujos migratorios que los acompañan.

Para todos nuestros miembros además, en tanto se saldan las deudas acumuladas que claman los ODM, es imprescindible enfrentar YA la carga sobre la salud pública que representan la urbanización, el crecimiento poblacional, el envejecimiento, la violencia, la salud mental, el abuso de sustancias, el tabaco, la obesidad y las enfermedades crónicas.

Y en todos ellos, debemos cuidarnos de la tiranía de los promedios, ya que las cifras generales tienden a olvidar a los pobres. Países cuyas cifras nacionales pueden haber alcanzado las metas fijadas por los ODM, no reflejan apropiadamente las inaceptables desigualdades por la realidad diferenciada que viven sus poblaciones rurales, fronterizas, indígenas y afro descendientes, mujeres y niños vinculados a la economía informal, o sin registrar por los mecanismos oficiales.

Nuestra aspiración es propiciar la equidad de acceso y calidad en los servicios de salud y contribuir a la reducción de las disparidades, evitando reproducir en salud las desigualdades de otros sectores. Esto requiere la convergencia virtuosa de la promoción de la salud, con énfasis en los determinantes sociales y ambientales de la salud, políticas intersectoriales y desarrollo local; de la atención primaria como eje de la transformación de los sistemas y servicios de salud; y de la protección social, en particular los modelos de financiamiento, de atención familiar y comunitaria a lo largo del ciclo de vida, de disponibilidad continua de insumos críticos y esenciales, incluyendo recursos humanos capacitados.

Además de esa convergencia, y siempre basados en el enfoque de derechos humanos, es necesario fortalecer la función rectora del Estado, promoviendo el debate y el diálogo en la sociedad, para que pueda afrontar las crecientes demandas y prepararse para las situaciones futuras. Destaco la necesidad de diálogo entre formadores, usuarios y decisores sobre la provisión y retención de los recursos humanos para la salud, su adecuada composición y capacidades, y su distribución geográfica para cubrir las necesidades de los más postergados.

Igualmente destaco mi prioridad para impulsar la aplicación de intervenciones de probada eficacia, incorporar el conocimiento científico y las consideraciones éticas en las decisiones de política y en la información pública. Asimismo, promover el intercambio y las investigaciones colaborativas y transparentes frente a la sociedad, propiciando el rescate y documentación del saber tradicional, las buenas prácticas y la difusión de los ejercicios de lecciones aprendidas. Para ello, y a partir del proceso de elaboración de las publicaciones como Datos Básicos en Salud y Salud en las Américas, así como el trabajo con la Biblioteca Virtual en Salud y el Campus Virtual de Salud Pública, impulsaré en este período el fortalecimiento de los sistemas de información, la vigilancia sanitaria, la medición de desigualdades y carga de enfermedad, y el análisis y el uso de la información para la toma de decisiones en alianza con otras agencias internacionales.

La Organización requiere para todo esto, reforzar su papel catalizador y facilitador de las acciones nacionales, subregionales, regionales e ínter países, movilizando a las instituciones de excelencia y referencia, a los centros colaboradores, a las sociedades científicas y a las asociaciones profesionales, a las instituciones religiosas y a las ONG interesadas en salud, al sector privado y corporativo con responsabilidad social, y a las comunidades, sus líderes y la ciudadanía en general.

Para alcanzar estos ambiciosos objetivos contamos con la enorme energía y disposición de nuestros Estados Miembros. Son sus propios equipos los que produjeron las orientaciones y los documentos que hoy ostentamos con orgullo en nuestro fortalecimiento institucional y programático; el Secretariado ya no es un intermediario esporádico o supuesto intérprete, sino un canal de acción y un puente de circulación continua entre los países.

Por eso, pondremos especial acento en reforzar la imagen de la OPS como un socio confiable, para los países, para los aliados estratégicos y para el público. Profundizaré la agilidad y flexibilidad del accionar del Secretariado, basándolo en las normas modernas para las organizaciones públicas internacionales, fortaleciendo los instrumentos de transparencia, rendición de cuentas y gestión basada en resultados, que significan avances concretos en la salud de la gente.

La aplicación progresiva de la Política del Presupuesto por Programas de la OPS incrementará la descentralización de las decisiones y de los recursos haciéndoles cada vez más cercanos a los países, para propiciar mayor agilidad y especificidad en la respuesta, mayor y mejor participación informada en las decisiones, y más capacidad de movilización para la acción colectiva sincrónica y sinérgica que exigen los problemas de salud pública.

Esperamos asegurar durante este ciclo una presencia estratégica en cada país, a través del diálogo permanente y la búsqueda de mecanismos innovadores con las autoridades nacionales y la comunidad internacional.

Señoras y señores:

Una mirada a los logros históricos de la OPS arroja motivos de orgullo por la magnitud de lo alcanzado en las distintas etapas. Al imaginar el futuro, podemos tener la osadía de soñar con realizaciones que pasarán a formar parte del acervo de triunfos logrados por quienes nos precedieron.

Uno de mis sueños posibles, además de hacer realidad las metas de los ODM para todos, es la eliminación de aquellos padecimientos o enfermedades que aun afectan a nuestros semejantes a pesar de que disponemos del conocimiento y los instrumentos para su virtual desaparición. Esto es posible y, por lo tanto, es éticamente impostergable que nos pongamos en marcha con determinación.

Estamos ya revisando los datos para definir cuáles son las que podemos eliminar o reducir significativamente para 2015 en el nivel regional, como lepra, tracoma, oncocercosis, transmisión vectorial de Chagas, filariasis linfática, sífilis congénita. Otras podrían ser eliminadas en subregiones o en un país, como la peste en Perú y Ecuador, malaria en el Caribe, la cisticercosis en el Cono Sur, o los brotes de fiebre hemorrágica en Argentina y en Bolivia. Estamos avanzando en el debate científico y político que orientará esta propuesta y luego permitirá la movilización de voluntades y recursos. Este será el mayor legado de nuestra generación del siglo XX a los niños y niñas del siglo XXI, ¡no podemos fallarles!

Como expresión de la solidaridad regional en la lucha contra la pobreza, la inequidad y la exclusión, nos proponemos hacer aún mayor énfasis en la cooperación con Haití y los países prioritarios, así como con los otros países del mundo en condiciones de crisis y retraso con los cuales los países de esta región están en capacidad de colaborar, como comienza ahora en la erradicación del virus de polio salvaje de la faz de la Tierra.

Reconociendo el peligroso e injusto espejismo de los promedios en las estadísticas de salud, he lanzado la iniciativa de Rostros, Voces y Lugares para hacer visibles y audibles a las comunidades más rezagadas en el alcance de las metas de los ODM. Trabajando con los ministerios de salud y los gobiernos nacionales y locales estamos convocando a la acción intersectorial para el desarrollo local participativo. Estamos acercando a las comunidades las experiencias e instrumentos disponibles que puedan servirles para acelerar la marcha de su progreso, apoyados por sus socios y aliados con un enfoque de mejoramiento de la calidad de vida y construcción de futuro para las comunidades y sus jóvenes y niños.

Ahora estamos pensado un nuevo desafío, llevar la iniciativa de Rostros, Voces y Lugares a los espacios que trascienden fronteras y confunden límites geográficos, caracterizados paradójicamente por su biodiversidad y por su pobreza, por la riqueza cultural y por el abandono, por la cosmovisión originaria y su saber pero a la vez por la marginación y el aislamiento. Estos son los enfoques ecológicos donde la salud pública puede marcar diferencias: la Mosquitia en Centroamérica, los altiplanos andinos en torno al lago Titicaca, el Chaco sudamericano, la Amazonía. En estas regiones habitan desde tiempos milenarios las comunidades originarias, la salud tarda en llegar y la expectativa de vida es injustamente más corta, pero están reclamando justicia social con abordajes nuevos, audaces y solidarios. Debemos redoblar los esfuerzos en estos lugares, hacer visibles sus rostros y escuchar sus voces, y ponernos al servicio de sus propios procesos de autogestión comunitaria.

Ese compromiso intenso con la equidad, con alcanzar el mayor nivel de salud posible para Todos y con Todos, es el que me retiene al frente de la OPS.

Gracias al apoyo y sacrificio de mi familia, a la energía positiva de mis amigos, a la buena voluntad y vocación de servicio de los colegas, entre los que destaco a los miembros de la gestión ejecutiva, y a la confianza de los Estados Miembros, hoy puedo iniciar con optimismo, mi segundo y último período junto al gran equipo de trabajo de esta Organización.

Con humildad, emoción y agradecimiento asumo este compromiso de continuar contribuyendo al logro de la salud con equidad, bienestar y prosperidad en paz para todos los pueblos de las Américas.


Más información:

Speech from the Presidente of the 27th Pan American Sanitary Conference and other Official and Health Authorities at Dr. Roses' Sworn Ceremony at PAHO

- Ministra de Salud de Chile, Dra. María Soledad Barría, en su calidad de Presidenta de la 27a. Conferencia Sanitaria Panamericana. Discurso

- Director General - World Health Organization, Dr. Margaret Chan. Video Speech

- Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza. Discurso




ASAMBLEA MUNDIAL DE LA SALUD / 122a. Sesión del Comité Ejecutivo. 24 Enero, 2008.
-Discurso de Aceptación de la Dra. Roses: English / Español / Português / Français


27a CONFERENCIA SANITARIA PANAMERICANA / 59 SESION DEL COMITE REGIONAL
Discurso de Aceptación de la Dra. Roses. Octubre 3, 2007.


-English Serving our hopeful, striving peoples who aspire to better living and health conditions is the purpose of our efforts.
-Español Servir a nuestros pueblos esperanzados y luchadores que aspiran a mejores condiciones de vida y de salud es la razón de nuestros esfuerzos
-Français Servir nos peuples qui luttent et aspirent à des conditions de vie et de santé meilleure est le mobile de nos efforts
-Português Servir a nossos povos esperançosos e lutadores que aspiram a melhores condições de vida e de saúde é a razão de nossos esforços



Noticias y Presentaciones de la Dra. Mirta Roses, Septiembre 2002 - Febrero 2003 [OPS Intranet]

-WORLD HEALTH ASSEMBLY / EXECUTIVE BOARD. 21 January 2003. Dr. Mirta Roses Periago, was ratified as Regional Director for the Americas for a period of five years as of 1 February 2003.
Acceptance Speech / Discurso de aceptación
- Inauguration Speech of Dr. Mirta Roses, Director of the PAN AMERICAN HEALTH ORGANIZATION, Regional Director for the Americas. / Discurso de toma de posesión de la Dra. Mirta Roses Periago como Directora de la Organización Panamericana de la Salud, Directora Regional para las Américas.
31 January 2003. English / Español


Para más información, contactar Diaz, Ing. Katia (WDC),
Web Master, Oficina de la Dirección.