Organización Panamericana de la Salud
Promoviendo la salud en las Américas

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Ratificación de la Dra. Mirta Roses Periago como Directora Regional para las Américas

Discurso de Aceptación

ORGANIZACION MUNDIAL DE LA SALUD (OMS)
122ª reunión del Consejo Ejecutivo de la OMS
24 de Enero de 2008.

Sr. Presidente del Consejo,
Sra. Directora General,
Sres. Directores Regionales,
Señoras Ministras y Señores Ministros, jefes de delegación, embajadores, delegados,
Compañeros de la oficina global,

Agradezco profundamente a los miembros del Consejo Ejecutivo que han revisado y aprobado mi designación como Directora Regional de la Organización Mundial de la Salud para las Américas. Reafirmo ante ustedes, una vez más, mi compromiso con el bienestar de los pueblos de la Región y con la responsabilidad que me han conferido sus Ministros y Ministras de Salud.

Acepto este altísimo honor con humildad, en concordancia con los valores y principios que han guiado y seguirán guiando todas mis acciones, para apoyar las políticas de la OMS, en el contexto de las prioridades y necesidades de los países de las Américas a los que sirve la Organización Panamericana de la Salud.

A lo largo de más de un siglo de fructífera vida, la OPS ha sabido desempeñar un papel esencial para mejorar la salud de todos los pueblos de la Región. Por ello, es un motivo de orgullo continuar encabezando este equipo de trabajo solidario, competente y comprometido, que ha sido capaz de contribuir a esos enormes logros y está preparado para responder a los nuevos desafíos de salud pública de nuestra época.

Cada vez es más evidente el carácter global de las grandes amenazas para la salud. No existe país o región, con independencia de tamaño, nivel de desarrollo o ubicación geográfica, que pueda afrontarlos aisladamente. La interdependencia cada vez más visible que es propia de este nuevo siglo ha cerrado la brecha entre lo local y lo global, lo individual y lo colectivo. En consecuencia, solo si articulamos nuestras acciones y creamos redes a partir de múltiples esfuerzos, podremos afrontar los riesgos a los que están expuestos los grupos más vulnerables.

Preparar a los países de la Región para responder a esos desafíos globales es, por eso, un objetivo primordial de la OPS. Con base en los principios de solidaridad y cooperación mutua, la Organización promueve la fructífera inversión en el mejoramiento de las condiciones de salud en las Américas. A medida que se elevan universalmente los niveles de salud, no solo en el nivel nacional o regional sino incluso mundial, logramos superar las inequidades y liberamos recursos para responder a los nuevos retos que emergen, como los relacionados con el cambio climático, el envejecimiento y la migración.

Los seis objetivos centrales de la agenda de la OMS, a saber, promover el desarrollo, impulsar la seguridad sanitaria, fortalecer los sistemas de salud, basar nuestras intervenciones en evidencia científica, forjar alianzas y mejorar el desempeño organizacional, son también propósitos fundamentales de nuestro accionar en el nivel regional. La sinergia entre nuestras prioridades regionales y las de carácter mundial es, sin duda, testimonio de los grandes avances que ha logrado la OMS en sus 60 años de arduo accionar en pro de la salud pública en el planeta. El homenaje que le brindan los pueblos del mundo al celebrar esta crucial efeméride es ampliamente merecido.

La salud es un bien tan preciado que debe estar al alcance de todos. Esta ha sido bandera esencial de la OMS a lo largo de sus 60 años y de la OPS desde sus orígenes. De ahí el profundo simbolismo de que este año se conmemore también el 30 aniversario de la Conferencia Internacional de Alma Ata que lanzó la propuesta de atención primaria con el fin de lograr la generosa y ambiciosa meta de Salud para Todos. Conocemos bien las dificultades enfrentadas en su concreción, en buena parte por los obstáculos a superar en las estructuras sociales que perpetúan la desigualdad y la pobreza. Pero es cada vez más evidente que esa noble meta es esencial, como se refleja en el papel central de la salud para el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

La OPS ha declarado reiteradamente su compromiso de combatir con firmeza la inequidad y la exclusión social. Por ello, se ha renovado e impulsado el concepto de atención primaria en salud para lograr que se convierta en una prioridad de política pública para todos los países miembros.

Nos enorgullece, en ese sentido, el éxito alcanzado por la Conferencia Internacional de Salud para el Desarrollo "Derechos, hechos y realidades", donde se unieron el Gobierno y el Ministerio de Salud de Argentina, la OMS y otros aliados. La declaración de más de 60 gobiernos en la reunión "Buenos Aires 30/15", comprometiéndose a trabajar para eliminar las desigualdades existentes en las prestaciones sanitarias y su calidad al interior de los países, asegurar el adecuado financiamiento de las acciones y prestaciones que cada país considera necesarias y el reconocimiento del papel protagónico y rector del Estado es muy relevante y esperanzadora. Las siguientes reuniones en China, Tailandia y Kazajistán contribuirán a consolidar y continuar esos avances para construir sistemas sanitarios basados en la atención primaria de la salud. Esto debe ser parte fundamental de los esfuerzos para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio y una mayor equidad social, tanto en el nivel mundial como en nuestra Región de las Américas.

Estas acciones están estrechamente vinculadas a la necesidad y objetivo común de fortalecer los sistemas de salud, donde tienen particular preponderancia los retos vinculados a los recursos humanos en salud. Se trata de una tarea en constante evolución y que demanda respaldo y apoyo significativo de todos, con independencia de los estadíos de desarrollo alcanzados. Así, es necesario estimular y respaldar los esfuerzos que han sido exitosos, para evitar el deterioro de los niveles alcanzados y consolidar los avances; tanto como propiciar estrechos niveles de cooperación intra e interregional que permitan aprovechar las lecciones aprendidas y las experiencias acumuladas, como es el caso de los lazos de cooperación establecidos entre nuestra Región y la de África.

Hay un gran espacio para la solidaridad y la cooperación en el seno de la gran familia de la OMS. La OPS está colaborando en los esfuerzos globales para la eliminación de la polio. La Semana de Vacunación de las Américas, que surgiera originalmente como una iniciativa subregional, ha germinado y florecido al realizarse este año por quinta vez, está ahora expandiéndose a Europa y seguirá sumando otras Regiones hasta que tengamos una Semana Mundial de Vacunación. ¡Todos unidos por la protección de la salud!

Igual que ha sucedido en materia de inmunización, otros desafíos globales brindan campo fértil para el apoyo mutuo y solidario en pro de la salud pública. Este fue el objetivo central de la Iniciativa 3x5 en materia de VIH-SIDA, que debemos continuar fortaleciendo. En tal sentido, nos llena de optimismo que la XVII Conferencia Internacional sobre el SIDA esté programada para realizarse en la Ciudad de México. Es la primera Conferencia Internacional sobre la materia que se desarrolla en América Latina y su significativo lema "Acción Universal ¡Ya!", es precisamente un llamado a redoblar nuestros esfuerzos comunes para combatir esta pandemia.

Me siento afortunada de soñar con nuevos hitos en la salud pública contando no solo con el apoyo de la Dra. Margaret Chan, de la OMS en general y de mis colegas directores regionales, sino además con el respaldo y la colaboración del extraordinario equipo de trabajo de la OPS. La experiencia, compromiso, capacidad, vocación y ética de servicio público de todos y todas sus integrantes han sido y seguirán siendo la fuerza vital imprescindible para afrontar los retos que se presentan a la salud pública en los albores del siglo XXI.

Tengo plena confianza en que, con el respaldo de los Estados Miembros y la dedicación de los trabajadores de la salud, podré responder a las expectativas de los pueblos de las Américas. Debemos hacer realidad los Objetivos de Desarrollo del Milenio para las familias y comunidades que hoy son invisibles. Necesitamos para ello hacer visibles sus rostros, escuchar sus voces y llegar a los lugares donde viven, sufren, y también sueñan con un futuro mejor para sus niños. Confío plenamente en que, todos juntos, continuaremos avanzando y colaborando con los demás países y regiones para afrontar con éxito los desafíos sanitarios globales y conseguir la elevación de los niveles de bienestar, paz y desarrollo, como esperan, demandan y merecen los más postergados y vulnerables.