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La gripe aviar:
cómo comunicar el riesgo

Las autoridades de salud quieren que se sepa que la gripe aviar ha puesto al mundo peligrosamente al borde de una nueva pandemia de gripe. Pero alertar sobre amenazas inciertas también puede ser un peligro. Dos expertos en comunicación de riesgos aconsejan sobre cómo dar la voz de alarma.


Pollos a la venta en un mercado de carnes de Indonesia. Más de 140 millones de aves murieron o fueron muertas a raíz de la epidemia de gripe aviar en Asia. Los cálculos de las víctimas que causaría una pandemia en los humanos van de 2 millones a casi 100 millones. (Foto FAO)
 

Los funcionarios de salud pública están lidiando con un problema de comunicación de escala pandémica. Muchos expertos creen que es muy probable que el virus aviar H5N1, que ha matado millones de pájaros y decenas de personas en Asia, desate una pandemia mortal de gripe. Pero las enfermedades infecciosas son impredecibles. El H5N1 podría desaparecer, como ocurrió con la gripe porcina en 1976, y "La gran pandemia de 2___" podría surgir de una cepa que no existe todavía. Por otro lado, si el H5N1 ocasionara una pandemia humana, podría debilitarse y causar sólo una enfermedad leve. Por lo tanto, es muy difícil saber con qué intensidad dar la alarma. Las autoridades no quieren que se las acuse de asustar sin necesidad al público, pero tampoco quieren que más tarde se las acuse de no haber preparado al público para un posible desastre.

Es cierto que la comunicación no sería un problema grande si fuese posible prepararse para la próxima pandemia sin hablar con el público. Son tres las razones fundamentales por las que las autoridades de salud quieren que el público se entere de esta grave amenaza: la gente puede prepararse emocional y logísticamente; la gente podrá ayudar a que sus escuelas, empresas, hospitales y otras organizaciones se preparen; de esta manera, la gente apoyará los esfuerzos de preparación de sus gobiernos. A estas tres razones, debe agregarse una cuarta: si la pandemia comienza y la gente ha tenido tiempo de acostumbrarse a la idea, es más probable que entiendan los riesgos, sigan los consejos oficiales y participen activamente en su propia protección.

Las autoridades no quieren que se las acuse de asustar sin necesidad al público. Pero tampoco quieren que más tarde se las acuse de no haber preparado al público para un posible desastre.

Las autoridades de salud saben que si la advertencia no es fuerte, no se oye; no es fácil vencer la apatía de la gente y agregar otro problema a nuestra ya larga lista de preocupaciones. Pero a la vez temen que las advertencias de peligro demasiado categóricas puedan rebasar los límites y suscitar temores innecesarios (o al menos prematuros), daños económicos e inclusive pánico, y propiciar actitudes egoístas que desaten el caos. Muchas veces es difícil que las autoridades logren encontrar un punto medio que cree confianza mutua para que el público participe desde el principio, para despertar un nivel apropiado de temor en él y para ayudarlo a que lo sobrelleve.

La comunicación de riesgos es un conjunto de capacidades y conocimientos que puede ayudar a las autoridades a encontrar y mantener ese punto medio. En el primer párrafo se utilizan algunas tácticas clave de la comunicación de riesgos, a saber: utiliza la especulación responsable, reconoce la incertidumbre, comparte los dilemas sobre lo que se debe hacer y no intenta eliminar por completo los temores. Éstas y otras recomendaciones sobre la comunicación de riesgos ayudan a crear confianza mutua, que es uno de los objetivos fundamentales de las directrices para la comunicación en caso de brotes epidémicos publicadas recientemente por la Organización Mundial de la Salud (OMS). La amenaza de la gripe aviar representa un caso oportuno y urgente para observar cómo funciona la comunicación de riesgos.

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