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 PAHO TODAY            El boletín de la Organización Panamericana de la Salud  -  Agosto de 2006

DÍA MUNDIAL DE LA SALUD 2006

Héroes de salud en el hogar

Tanto como los trabajadores de salud en hospitales y clínicas merecen reconocimiento y apoyo, también son acreedores a ello los millones de cuidadores de salud a través de las Américas que atienden en casa a seres queridos enfermos o incapacitados.

 Group of health workers
Las cuidadoras de enfermos en el hogar contribuyenen un alto porcentaje al cuidado de salud. © Armando Waak/OPS

Estos cuidadores anónimos son en su mayoría mujeres, y sus pacientes son por lo general miembros de la familia. El cuidado en casa es una tradición muy enraizada en casi todas las culturas, pero no debe tomarse por descontado, dice Lilian Jara, asesora en la Mujer en Salud y Desarrollo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). "Es muy difícil medir su contribución, pero algunos estimados indican que equivale a un 85% del cuidado total de la salud. Una de nuestras prioridades es medir las contribuciones de estas personas a los sistemas de salud y a las economías de sus países. Ese es un paso clave para testimoniarles el reconocimiento y respaldo que merecen."

Jara explica que se ha incrementado la carga sobre estas cuidadoras debido al envejecimiento de la población, a la mayor incidencia de enfermedades crónicas, que requiere cuidado de más largo plazo, y a los recortes en el gasto público para el sector salud. Muchos sistemas de salud alientan a los pacientes a convalecer en el hogar para reducir costos de hospital.

La mayor carga de trabajo de las proveedoras de salud en el hogar surge cuando un número récord de mujeres se enrola en la fuerza laboral remunerada fuera de casa. Para enfrentar los problemas creados por estas tendencias, Jara y otros expertos están abogando por las siguientes iniciativas:

  • Medir y asignar valor al tiempo que las personas permanecen en casa cuidando a los que no se pueden valer por sí mismos, e integrar esta información en las cuentas nacionales de los países.
  • Proporcionar asistencia técnica en aspectos básicos de cuidado a quienes cuidan de la salud de otros en el hogar.
  • Proveer algún mecanismo de alivio y recuperación a quienes proporcionan cuidado de la salud en el hogar, pues esa actividad con frecuencia implica una significativa carga física y emocional.
  • Obtener reconocimiento oficial por este trabajo no remunerado para que puedan disponer de servicios o beneficios del Estado, tal como seguro social.
  • Desarrollar políticas que alienten una distribución más equitativa de este trabajo no remunerado entre hombres y mujeres y entre la familia, la comunidad y el Estado. Esto incluye, por ejemplo, permiso por paternidad para hombres.

"También es importante que el Estado y el sector privado compartan responsabilidades para la reproducción social y para las necesidades de la familia," dijo Jara. "Por ejemplo, por medio de fondos sociales que apoyen el cuidado de niños, enfermos y ancianos".

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