"Vamos a arrastrar como una ola de esperanza y de determinación, a toda la sociedad continental y a sus amigos y aliados, en un arrebato de esperanza y de voluntad..."

Discurso de toma de posesión de la Dra. Mirta Roses Periago como Directora de la Organización Panamericana de la Salud, Directora Regional para las Américas.

Señor Vicepresidente y ex Ministro de salud de Ecuador,

Señor Ministro de Salud de Ecuador, en ejercicio de la Presidencia de la 26ª Conferencia Sanitaria Panamericana,

Señor Administrador General de la OEA, representando al Sec General Dr. Cesar Gaviria,

Señor Director adjunto de salud de los EUA, representando al Sec. Tommy Thompson,

Señores Ministros de salud de Argentina y Republica Dominicana,

Señor Senador y ex Ministro de salud de Bolivia,

Señores Embajadores,

Altos funcionarios de organismos e instituciones gubernamentales y no gubernamentales,

Señor Director Emérito,

Personal de la OPS en la Oficina Central y en los países que nos acompañan en este momento,

Amigos queridos que han venido especialmente de muchas partes y de mi país Argentina,

Mi familia presente en esta sala y los que están mirando, escuchando o sintiendo este momento en distintos lugares pero acá a mi lado,

Señoras, Señores...

A igual que todos los funcionarios de la OMS y de la OPS, al momento de iniciar el trabajo, yo también hice el mismo compromiso de servir a la Organización hace ya casi 20 años.

En este momento lo reafirmo con la emoción, el orgullo y el compromiso de ser la primera mujer en asumir la dirección de esta centenaria y prestigiosa Organización y de asumir la responsabilidad de guiar sus pasos en el inicio del nuevo Milenio.
Me siento conmovida por una fuerza, como de torrente desbordado diría Maya Angelou, que me impulsa hacia adelante, y que resulta de la confluencia de los sueños y aspiraciones postergadas de generaciones de mujeres, de trabajadores de la salud pública, de pueblos esperanzados y luchadores en busca de una mejor calidad de vida para sí mismos y para las generaciones futuras.

El gran desafío es dar respuesta a esas expectativas, pero la presencia de ustedes acá, la de mis antiguos y queridos colegas, amigos y amigas que han llegado de lejos, familiares, compañeros y compañeras de trabajo, representantes de los gobiernos, de los organismos profesionales, de las asociaciones civiles, la de aquellos que nos están observando por los medios virtuales, simboliza claramente el reconocimiento que le otorgan a la salud de nuestros pueblos y el respeto que sienten por esta Organización. Significa también que contaré con un grandioso equipo para analizar, debatir, escoger, e identificar las mejores estrategias y las más acertadas acciones para avanzar aceleradamente hacia una mejor calidad de vida de todos los pueblos de las Américas.

Agradezco las palabras del representante de la OEA y del representante de la Secretaría de salud de los Estados Unidos; las del Ministro de salud del Ecuador en representación de los países de las Américas así como el mensaje de la Dra Brundtland y las palabras tan especiales de nuestro Director Emérito Dr. Alleyne.

Desde la Conferencia Sanitaria Panamericana hasta ahora, he recibido innumerables mensajes con felicitaciones, ofertas de colaboración, invitaciones a visitar los países, propuestas de trabajo conjunto. Quiero agradecerles a todos colectivamente y asegurarles que es mi mayor deseo poder estar lo más pronto posible en contacto estrecho con todos los países del continente. El foco de mi atención será el trabajo en y con los países y fiel a mi profesión de epidemióloga, procuraré intensamente el contacto con las comunidades y la observación de los proyectos en el mismo campo de la acción.

Siento que este coro infantil es como una delegación que representa aquí a los millones de niños y niñas de nuestros países. Sus voces nos hacen presente, en este momento del juramento, que ellos son el objetivo concreto de nuestro trabajo, y que nuestra labor debe servir para asegurarles las mejores oportunidades de vida.

El coro de la OPS nos representa las voces de nuestro personal y el de todos los trabajadores de la salud pública del continente siempre dispuestos a brindarse generosamente por la promoción de la salud y la protección de la vida.

Los seis directores que me han precedido en la OPS han marcado el camino de la excelencia y la transparencia en esta casa. Todos ellos fueron construyendo una institución austera, cuidadosa y protectora de sus recursos humanos y del capital colectivo de conocimientos construido entre todos los países.

La gran base de esta organización tiene buenos cimientos: el personal de salud tanto del secretariado como de los países, que se ha dedicado apasionadamente a la conquista de las metas planteadas en el mejoramiento de la salud; los ministros y líderes de la salud que han orientado las acciones colectivas para asegurar el éxito; y los aliados y socios que nos han apoyado generosamente y nos han confiado recursos financieros y tecnológicos para poder cumplir con los objetivos planteados.

Con este equipo unido y solidario hemos logrado avances significativos en la salud pública y en la situación de salud de nuestros pueblos a pesar de las grandes crisis políticas, económicas y sociales.

Este es será el siglo de las redes, de la conectividad y la interdependencia, que nos permitirá superar las barreras del espacio y del tiempo y que abrirá posibilidades inimaginables a la humanidad. Si estimulamos a esas redes para que multipliquen exponencialmente el capital social disponible, que vinculen a las personas y a las instituciones en una gran malla de sostén e inclusión de todos los habitantes del continente, habremos dado un paso fundamental para que fluya el conocimiento y la experiencia en nuevas modalidades de intercambio de la cooperación técnica para el desarrollo humano sostenible.

Innumerables instituciones de servicios, de enseñanza y de investigación, de producción de insumos para la salud, formarán las redes de trabajo específico que serán objeto especial de atención en mi administración. El potencial de los recursos existentes y el interés por las acciones de salud y de desarrollo son hoy tan evidentes que tendremos las mejores condiciones para formular nuevos programas útiles y relevantes a todos los países. Ya tenemos varios grupos de trabajo haciendo consultas preliminares para promover y estimular estas líneas de acción. El intercambio y cooperación entre países y entre instituciones es la esencia del trabajo de la OPS. Lanzaremos un portal de la salud de las Américas como una gran plaza de pueblo donde se puedan encontrar todos los actores interesados en el avance de la salud pública.

Estamos comprometidos con la salud para todos, con la estrategia de atención primaria, con la promoción de la salud y con la reducción de las inequidades y de la exclusión social. Defendemos los principios de la cooperación técnica para crear capacidades, asegurar suficiencia, autonomía, excelencia y sostenibilidad. Estamos convencidos que las experiencias y metodologías que surgen, con gran creatividad, como lo ha demostrado la Argentina, en las condiciones más adversas, en los momentos más difíciles, en los sitios más pobres y desfavorecidos, constituyen un valioso capital que la OPS debe rescatar, sistematizar y poner al alcance de todos como una fuerte herramienta de superación y desarrollo.

El siglo pasado ha visto importantes logros en la salud de las Américas y es digno de celebración. La OPS y los países miembros en estrecha unión, hemos registrado y conmemorado dignamente este centenario.

Ingresamos en el nuevo siglo con un mejoramiento progresivo en los indicadores sanitarios. Ahora debemos seguir mirando los retos que nos demandan mayor atención para afrontarlos juntos con éxito y acelerar el disfrute del máximo nivel posible para todos y todas.

Los países enfrentan desfavorables condiciones económicas con aumento de la pobreza, envejecimiento de sus poblaciones, urbanización vertiginosa y desordenada y deterioro ambiental, que los torna altamente vulnerables.

Cada día más personas viven por debajo del umbral de pobreza, y las diferencias entre ricos y pobres esta ampliándose al interior de muchos países, comunidades y grupos. Los riesgos ambientales son más amenazantes cada día, y el actual rumbo de la globalizaci6n está produciendo beneficios desiguales que contribuyen a aumentar las inequidades entre los países.

En este marco, los que consideramos a la salud como un producto social, podernos enorgullecernos de haber podido conquistar y sostener, en la mayoría de los países, ganancias impresionantes en la salud pública y en la prolongación de la expectativa de vida, a pesar de las sucesivas y prolongadas crisis económicas y políticas. Hemos atravesado períodos críticos, como la llamada "década perdida", con rupturas democráticas y estancamiento económico y aun así, logramos la eliminación de la polio, la casi desaparición del sarampión, la reducción de la mortalidad infantil.

Pero la presencia creciente del VIH/SIDA, la malaria, el dengue, la violencia, las enfermedades crónicas y las discapacidades físicas y mentales son preocupantes.

Durante mi mandato, como ha sido identificado en el Plan estratégico, daré atención especial a la contención de la epidemia del SIDA, con énfasis en los países del Caribe y al mejoramiento de las condiciones sanitarias en los países prioritarios particularmente Haití.

Estos son elementos generales que nos permitirán orientar el trabajo de la OPS en los próximos anos. El Plan Estratégico requiere ahora su reconversión en formas de actuación concretas, arreglos organizacionales y programas aplicables a las situaciones concretas y específicas de los países.

Las disparidades en salud van asociadas crecientemente con la vulnerabilidad social, el crecimiento económico inestable y las amenazas a la seguridad nacional.

Los gobiernos, y otros sectores clave, están agudamente conscientes de la necesidad de reducir las brechas en la situación de salud y en el acceso a los servicios de salud. Al mismo tiempo, están dando mayor atención a las dimensiones internacionales de la salud pública en los procesos de integración regional, y a su íntima relación con la situación nacional y local.

La declaración de las metas del milenio refleja un consenso político sin precedentes sobre el estado del mundo y su visión del futuro. Establece metas mesurables y plazos específicos para el progreso de la humanidad. Estas metas son alcanzables si somos capaces de convertirlas en la bandera, en el sueño, en la aspiración y en el reclamo de personas, grupos, familias, comunidades y naciones. Son alcanzables si somos capaces de entusiasmar y comprometer los esfuerzos individuales y colectivos de multiplicidad de redes con idiomas, creencias y realidades diversas. Si somos capaces de regenerar la confianza, el entendimiento y la solidaridad entre los países.

El sector salud tiene una gran responsabilidad en el cumplimiento de las metas del milenio y espera beneficiarse a su vez de los avances que se logren fruto de la concertación entre todos los sectores. Desde la Declaración de Salud para todos y la Conferencia de Alma Ata sobre atención primaria hace 25 años, el mundo no tenía un llamamiento a la acción colectiva con una visión tan poderosa.

Me comprometo a dar los primeros pasos para forjar la OPS del siglo XXI con un nuevo modelo de actuar colectivamente, de ayudar a que cada grupo humano defina sus propias metas y conquistas, sus objetivos intermedios y su vigilancia social, para asegurar un cumplimiento lo más rápidamente posible. Vamos a arrastrar como una ola de esperanza y de determinación, a toda la sociedad continental y a sus amigos y aliados, en un arrebato de esperanza y de voluntad para la conquista de esas metas. Forjaremos el gran equipo por la salud de las Américas avanzando sobre las ganancias y experiencias de la gran bandera de la Salud para Todos, reconociendo nuestros errores y fracasos, nuestras debilidades y nuestras fortalezas y también nuestros valiosos aportes al bienestar y al progreso de la sociedad humana.

Hemos avanzado en el reconocimiento del valor económico de la salud, en su aporte invalorable a la reducción de la pobreza y al logro de un desarrollo humano más justo y sostenible que contribuya a la seguridad humana, al avance de la democracia participativa y al crecimiento económico en armonía con la naturaleza sin comprometer la sobrevivencia de las generaciones futuras.

Nuestras sociedades reclaman la asignación de recursos en forma prioritaria para proteger y mejorar la salud de sus poblaciones. Consideran que es una decisión inteligente y sabia de las dirigencias políticas las cuales se legitiman así ante sus pueblos como verdaderos líderes.

Señores Embajadores, Señores Ministros, Delegados, amigos funcionarios de esta casa, estoy convencida de que este es el momento para que la salud de los pueblos se convierta en un motor para alcanzar estabilidad social y crecimiento económico, enriqueciendo y dignificando nuestro capital humano y social. Es el tiempo propicio para que la salud se ponga al frente de la acción social y se aproveche su incuestionable contribución a la reduccion de las inequidades sociales y de ingreso. La salud puede movilizar al conjunto de la sociedad para conquistar un acelerado desarrollo humano sostenible en el hemisferio.

Por eso, pretendo:

  • Rescatar a la Organización Panamericana de la Salud como el foro de la salud de las Américas, abriéndola a la participación de todos los sectores de la sociedad.
  • Trabajar en la construcción de consenso y la forja de alianzas, fortaleciendo la solidaridad continental y global, ganando a nuevos actores sociales para la defensa de la salud.
  • Abordar las nuevas dimensiones de la salud en los procesos de integración económica, social y política del continente.
  • Abogar por el continuo mejoramiento de los sistemas de salud, promoviendo avances rápidos en el acceso geográfico, cultural y financiero a los servicios de salud y extendiendo la protección social en seguimiento de los mandatos de las Cumbres de Presidentes y Jefes de Estado.
  • Reconquistar el orgullo y compromiso de los trabajadores y de las organizaciones de la salud, enfatizando la importancia de la calidad de la atención y de la rendición de cuentas, con prácticas basadas en la evidencia compartida y aceptada.
  • Convertir a la OPS en la referencia pública para la información sanitaria, utilizando y facilitando el acceso al conocimiento con todos los instrumentos disponibles en el marco de la revolución informática y la comunicación social.

Mis antecesores y en particular Sir George, ahora Director Emérito de la OPS nos entregan en este día una OPS joven centenaria. Tenemos una hermosa sede renovada y muchas de las oficinas en los países recuperadas y bien mantenidas, un cuerpo de profesionales y personal de apoyo preparado y con alto compromiso. Gracias a un prudente y habilidoso manejo financiero podemos cooperar con los países de manera continua, pero podemos hacer mucho más aun si nos confían más recursos. Le agradezco, Dr. Alleyne, a nombre de todos sus amigos en esta casa, su capacidad y liderazgo, su cariño y celo por la OPS en todos los años en que actuó como funcionario y como Director. Como decía el Dr. Barry Whaley en reciente reunión de ex funcionarios de la OPS, "Uno sale de la OPS pero la OPS no sale de uno". Como prueba tenemos acá a dos ex ministros de Ecuador que nos acompañan y que con otros más escribieron conjuntamente un bellísimo libro para el centenario de la Organización.

Mi primer trabajo remunerado para la salud pública con el Ministerio de Salud fue como vacunadora casa por casa en la campaña de vacunación de 1965 cuando estábamos terminando con la viruela. Me siento muy emocionada y privilegiada, después de 38 años, de seguir siendo una servidora pública de la salud de las Américas y de poder homenajear a los trabajadores voluntarios y comunitarios de salud en el 25 aniversario de la Conferencia de Alma Ata.

Y les aseguro al Cacique Mario en Tartagal, Argentina; al Padre Tarcisio en Gutierrez, Bolivia; a Carlos Osorio Presidente de Villa Centenario en Acajutla,El Salvador; a Ma Pampo y las ancianas centenarias de Dominica; a las mujeres de las maquilas y colonias de la frontera Mexicana- Estadounidense, que esta Directora y este equipo de la OPS, estaremos todos unidos defendiendo su salud y su futuro.

Desearía cerrar mi mensaje con las palabras de un poema de León Felipe, escritor español refugiado en México durante la guerra civil

VOY CON LAS RIENDAS TENSAS,
Y REFRENANDO EL VUELO,
PORQUE LO IMPORTANTE
NO ES LLEGAR SOLO, NI PRIMERO,
SINO CON TODOS, Y A TIEMPO

Muchas gracias y adelante, a trabajar!

31 de enero de 2003

Para saber más:
Biografía de la Dra. Mirta Roses Periago
Galería de fotos da la Dra. Mirta Roses Periago
Entrevista en video con la Dra. Mirta Roses Periago
Material para estaciones de radio
Página de noticias e información pública