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Introducción
Al comienzo
de la década de los 80 los países de la Región de
las Américas, apoyados por la Organización Panamericana
de la Salud (OPS), se comprometieron a eliminar la rabia humana transmitida
por perro (ver
documento). La meta establecida por la OPS, aprobada mediante
un referéndum por los países de la Región, fue la
eliminación de la rabia humana. Esta enfermedad fue transmitida
por perro inicialmente en las principales ciudades y posteriormente en
toda la Región, para el año 2005. Uno de los mandatos de
la OPS y una de las prioridades de la Unidad de Salud Pública Veterinaria
(DPC/VP) es apoyar a los países en la eliminación de la
rabia humana y canina.
Los países apoyados por la OPS vienen realizando grandes esfuerzos
para alcanzar esta meta, los cuales han tenido bastante éxito.
Se debe indicar que en los últimos 20 años el número
de casos de rabia humana ha disminuido considerablemente en la Región.
En 1982, se disminuyó de 355 casos a 30 en el año 2003,
esto representa una reducción de 91% en las defunciones por esta
enfermedad. En los últimos años, el perro fue la fuente
de infección del 70% de los casos notificados. La rabia en perros
sigue la misma tendencia de reducción. En los últimos 20
años se redujo en un 93% y en 2003 fueron notificados 445 casos
en toda la Región.
Esta significativa disminución fue posible gracias a las acciones
conjuntas realizadas por los gobiernos de los países de la Región,
con el apoyo de la OPS. Los países, han concentrado esfuerzos en
el fortalecimiento de los programas nacionales para la implementación
de las acciones tradicionales de control. Esas acciones son principalmente
la vacunación canina, la atención a las personas agredidas
y la vigilancia epidemiológica. En América Latina, cada
año son vacunados cerca de 42 millones de perros, aproximadamente
1 millón de personas son atendidas por riesgo de contraer la enfermedad,
de los cuales un 30% son tratamientos post-exposición. Más
de 100 laboratorios integran la red de diagnóstico de rabia.
También componen este conjunto de medidas: la supervisión
en el uso de vacunas y otros productos biológicos de calidad e
inocuidad reconocida, la promoción para la formación de
redes de laboratorios de diagnóstico conformadas por los centros
colaboradores de la OPS y la utilización de estrategias de comunicación
social para las acciones preventivas.
El Centro Panamericano de Fiebre Aftosa (PANAFTOSA) mantiene un Sistema
Regional de Vigilancia Epidemiológica para la Rabia (SIRVERA) (ver
documento) que se inició en la década de los
70. Estos datos han sido una importancia fundamental para el análisis
de la situación epidemiológica de la rabia en la Región
y la definición de estrategias de control. Además, ésta
información es complementada por la encuesta bianual para la Reunión
de Directores Nacionales de Programas de Rabia (REDIPRA) (ver
documento). La Organización Mundial de la Salud (OMS)
también mantiene un sistema de información para la rabia
(RABNET) (www.who.int).
Estas distintas bases de información permiten un buen análisis
general de la rabia en la Región y a nivel de países.
Las acciones de control para la eliminación de la rabia son conocidas
y las estrategias adoptadas mostraron ser eficientes y accesibles. Actualmente
se dispone de vacunas de buena calidad, tanto de uso humano como animal,
y pruebas de diagnóstico sin alto costo. El control de la rabia
debe ser una prioridad, pues con los recursos disponibles en la actualidad,
no es admisible convivir con la muerte de personas por causa de la rabia,
principalmente la transmitida por perro.
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