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Prevención y Control de Enfermedades / Enfermedades Transmisibles / Influenza

Plan mundial de la OMS de preparación para una pandemia de influenza:

Función y recomendaciones de la OMS para las medidas nacionales antes y durante las pandemias

Plan Mundial OMS
Texto completo (PDF, 55 pp, 539 Kb)
Resumen ejecutivo
1. Introducción
2. Visión general de las nuevas fases pandémicas
3. Metas generales, objetivos y medidas para cada fase
Anexo 1: Recomendaciones para las intervenciones de salud pública no farmacológicas
Anexo 2: Lista de participantes
Referencias bibliográficas

English version (available via WHO website)

Página Influenza OPS
Página Influenza OMS

Resumen ejecutivo

El plan mundial actual de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de preparativos para una pandemia de influenza (también llamada gripe) se elaboró en 2005 con el objeto de ayudar a los Estados Miembros de la OMS y a los líderes de salud pública, líderes médicos y a los encargados de los preparativos para situaciones de emergencia a responder a las amenazas de influenza pandémica y a las pandemias de influenza.1

Este plan actualiza, modifica considerablemente y reemplaza el documento Influenza pandemic plan: The role of WHO and guidelines for national and regional planning publicado por la OMS en 1999. Este nuevo plan considera la posible existencia, por un tiempo prolongado, de un virus de influenza con riesgo pandémico, como el subtipo H5N1, que persiste desde 2003 en poblaciones avícolas en Asia. También prevé la eventualidad de una coexistencia de episodios con riesgo pandémico, con diferentes grados de amenaza en distintos países, según fue el caso en 2004 con los brotes avícolas de infección por el H7N3 en Canadá y por el H5N1 en Asia.

Este nuevo plan redefine las fases de riesgo creciente que plantea para la salud pública la aparición de un subtipo nuevo del virus de la influenza, que puede representar una amenaza pandémica, recomienda medidas a las autoridades nacionales y describe las medidas que debe adoptar la OMS durante cada fase.

Estas modificaciones deben aumentar la previsibilidad de las medidas que deben tomar los diversos colaboradores participantes, incluida la OMS, durante las diferentes fases de la pandemia y deben mejorar la coordinación internacional y la transparencia sobre las medidas nacionales recomendadas. También se proveen a las autoridades nacionales pautas de orientación para la elaboración de sus propios planes antipandémicos de acuerdo con estas fases.

El manejo del riesgo nacional de influenza pandémica sigue siendo básicamente una responsabilidad de las autoridades nacionales pertinentes. Se insta firmemente a cada país a que elabore o actualice un plan nacional de preparativos contra la pandemia de influenza, según las recomendaciones contenidas en el presente documento. Cada autoridad nacional debe desempeñar su función en el logro de una coordinación internacional de las medidas de preparación, pues esta es la clave del éxito en la reducción del riesgo de propagación de una pandemia de influenza.

Fue necesario redefinir las fases a fin de abordar los riesgos de salud pública representados por la infección de animales por el virus de la influenza, asociar en forma más directa los cambios de fase con las modificaciones en la respuesta de salud pública y hacer énfasis en los episodios tempranos durante un período de "alerta pandémica", cuando las medidas rápidas y coordinadas a escala mundial y nacional podrían ayudar a contener o a retardar la propagación de una nueva cepa del virus de la influenza humana. Aunque no tenga éxito la contención de la propagación, este enfoque permite ganar tiempo para preparar vacunas contra la nueva cepa y poner en marcha otras medidas de la preparación antipandémica, planeadas con antelación. El éxito dependerá de varios factores, entre ellos de la vigilancia para emitir advertencias mundiales tempranas de las infecciones humanas por nuevos subtipos del virus de la influenza. En lo siguiente, se resumen las nuevas fases y las metas generales de salud pública para cada fase.

Este documento contiene también indicaciones para que las autoridades subdividan ciertas fases, con el objeto de traducir mejor la situación nacional. Se recomienda subdividir las fases 2 a 5 según que el país esté afectado (o sostenga extensos vínculos comerciales o de viaje con un país afectado) o que esté exento de la infección. Asimismo, se propone dividir la fase 6, la fase pandémica, según que el país todavía no esté afectado, esté afectado (o sostenga extensos vínculos comerciales o de viaje con un país afectado), que haya cedido la onda de infección, o que experimente una onda posterior.

Con el fin de alcanzar las metas de salud pública de cada fase, se dividen en cinco categorías los objetivos y las medidas específicas que debe adoptar la OMS y aquellos recomendados a las autoridades nacionales:

  1. planificación y coordinación,
  2. seguimiento y evaluación de la situación,
  3. prevención y contención,
  4. respuesta del sistema de salud y
  5. comunicaciones.

Algunos objetivos y medidas son específicos para la influenza, mientras que otros se refieren a los preparativos y respuestas frente a muchas emergencias de salud que afectan a un gran número de personas.

Si bien muchos países cuentan ya con planes para situaciones imprevistas para los desastres u otras emergencias de salud, se incluyen algunas de estas medidas para procurar un carácter integral de la planificación contra la influenza pandémica. El grado de ejecución dependerá de los recursos accesibles.

La planificación intersectorial con colaboradores externos al sistema de salud es de gran importancia en los preparativos contra una pandemia. Entre estos colaboradores se encuentran otras dependencias del gobierno a múltiples niveles (por ejemplo, agricultura, ganadería, transporte, comercio, trabajo, defensa, educación, el poder judicial), así como colaboradores del sector privado, como la industria y las organizaciones no gubernamentales.

Es imposible prever cuándo ocurrirá la próxima pandemia y cuán graves podrán ser sus consecuencias. Desde el siglo XVI, se han documentado en promedio tres pandemias por siglo, con intervalos de 10 a 50 años. En el siglo XX, las pandemias ocurrieron en 1918, 1957 y 1968. Se calcula que la pandemia de 1918 provocó la muerte volviera a aparecer un virus de la influenza pandémica como el de 1918, pueden esperarse un número inigualable de víctimas de la enfermedad y de muertes, a pesar de los progresos alcanzados por la medicina de volviera a aparecer un virus de la influenza pandémica como el de 1918, pueden esperarse un número inigualable de víctimas de la enfermedad y de muertes, a pesar de los progresos alcanzados por la medicina de más de 40 millones de personas en menos de un año, con máximas tasas de mortalidad en las personas de 20 a 45 años de edad. Las pandemias de 1957 y 1968 fueron menos graves (entre 1 millón y 4 desde entonces. más de 40 millones de personas en menos de un año, con máximas tasas de mortalidad en las personas de 20 a 45 años de edad. Las pandemias de 1957 y 1968 fueron menos graves (entre 1 millón y 4 desde entonces. millones de defunciones calculadas, principalmente en grupos de riesgo tradicionales como los ancianos), sin embargo, en muchos países se detectó el virus en los centros de atención de salud. Si Los viajes aéreos podrían reforzar la propagación de un nuevo virus y disminuir el tiempo útil para preparar las intervenciones. Rápidamente, podrían sobresaturarse los sistemas de atención de salud, agotarse las economías y perturbarse el orden social. Si bien no se considera factible detener la propagación de un virus pandémico, debería ser posible reducir al mínimo sus consecuencias mediante una preparación previa para afrontar el desafío.


1 Disponible vía la OMS en Information resources/ Publications, Avian Influenza and Influenza.