Organización Panamericana de la Salud
Promoviendo la salud en las Américas

Hospitales Seguros

Vigilancia Sanitaria y Prevención y Control de Enfermedades: Enfermedades Crónicas:   Alimentación Saludable y Vida Activa - Cáncer: cervicouterino - Diabetes -
Enfermedades cardiovasculares - Estrategia Regional de Enfermedades Crónicas - Hipertensión -
Iniciativa CARMEN - Noticiero Enfermedades Crónicas - Noticias de Brasil - Nutrición - Obesidad -
Análisis de Salud y Estadísticas - Enfermedades Transmisibles - Salud Pública Veterinaria


Vigilancia Sanitaria y Prevención y Control de Enfermedades / Enfermedades Crónicas / CARMEN

Informe del Simposio—Trabajadores de la salud no profesionales (promotores de salud): Movilización de las comunidades para mejorar la salud cardiovascular en las Américas

(Santiago de Chile, 17–18 octubre 2005)

CARMEN-NHLBI

Informe (34 pp, PDF, 170 Kb)
- Antecedentes
Resumen ejecutivo (texto a la derecha)
Inauguración

- Dr. Juan Manuel Sotelo, OPS, PWR-Chile
- Dr. Gregory Morosco, NHLBI
- Dr. Alberto Barceló, OPS/WDC
- Dr. Pedro García Aspillaga, Ministro de Salud de Chile
Presentación de Experiencias: Módulo I
- El creciente campo de los promotores de la salud
- "Pastoral da Criança"
Resumen comentarios y preguntas Módulo I
- Presentación de Experiencias Módulo II
- Experiencia del Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre (NHLBI) con los promotores de la Salud, Panorama de Salud para su Corazón
- Salud para su Corazón en Acción
- Los promotores como una extensión de la atención: The Gateway Community Health Center Experience en Laredo, Texas
Resumen comentarios y preguntas Módulo II
- Evaluación
- Contexto político
- Necesidad de rendir cuentas
- Roles y limitaciones de los promotores de salud
Discusión asistida ¿Como se aplicará el modelo de promotores?

- Objetivos
- Venezuela
- Nicaragua
- Uruguay

- Costa Rica
- Cuba
- Colombia
- Observaciones

Perspectivas de los Promotores
- Políticas de Participación Ciudadana en Salud
Resumen comentarios y preguntas Módulo III
Actividad grupal: construir una visión común para la salud del corazón
- Cono Sur (Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay)
- Región Andina (Bolivia, Colombia, Perú, y Venezuela)
- Centro América y el Caribe Español (Costa Rica, Cuba, El Salvador, México, Nicaragua, Panamá y Puerto Rico)
- Caribe inglés y francés (Anguilla, Bahamas, Canadá, Haití, Trinidad y Tabago)
Palabras de cierre
Lista de Participantes

- Página CARMEN OPS
- Unidad de Enfermedades No Transmisibles, OPS
- NHBLI

Co-patrocinado por el Instituto Nacional de Corazón, Pulmones y Sangre (NHLBI), Institutos Nacionales de Salud, EUA (NIH), y la Iniciativa CARMEN de la OPS.

Resumen ejecutivo

Objetivo general: Intercambiar información sobre los modelos emergentes de programas que se valen de promotores de la salud para realizar intervenciones comunitarias, así como aprovechar el conocimiento obtenido para la planificación de programas futuros.

Objetivos específicos

  • Explorar y comprender en qué medida se utilizan actualmente los promotores de salud para abordar las cuestiones relativas a la salud en las Américas.
  • Formar consenso en cuanto al concepto de promotores de la salud y su potencial, y las dificultades de promover la prevención y controlar los riesgos de contraer enfermedades cardiovasculares en las Américas.
  • Analizar las estrategias relacionadas con las prácticas óptimas y los criterios emergentes, a objeto de realizar y evaluar proyectos dirigidos por promotores de la salud.
  • Proporcionar sugerencias para la creación de modelos conceptuales para proyectos piloto para ejecutar y evaluar las intervenciones de los promotores de salud en las Américas.

Marco de desarrollo del simposio

La definición de promotor de la salud a la que se llegue, así como las conclusiones sobre la utilidad y factibilidad de su incorporación en programas de salud cardiovascular, debemos mirarlas en el contexto del título del presente simposio: "movilización de las comunidades para mejorar la salud cardiovascular en las Américas". Esto es, que se busca apoyar la prevención y control de las enfermedades cardiovasculares aprovechando las capacidades de la comunidad en las áreas de difusión de conocimientos y cambios de conductas y hábitos dañinos (áreas generalmente poco exitosas en las intervenciones tradicionales de salud) y secundariamente utilizar la fuerza comunitaria en mejorar cobertura de los servicios de salud y la pesquisa precoz de personas en riesgo. Paralelamente, la fuerza de la comunidad organizada y liderada por sus promotores puede cooperar a que a estos cambios de conducta individual se sumen cambios en los factores condicionantes sociales y ambientales, que también favorezcan la salud cardiovascular.

No obstante lo anterior, las experiencias muestran que el aporte de la comunidad—ya sea a través del modelo de promotores o por medio de organizaciones comunitarias que se incorporan a las actividades y decisiones de salud—se ha utilizado de diferentes formas y con diferentes objetivos de acuerdo a las necesidades y realidad de cada país. Por ello, se observaron varias visiones sobre el rol del promotor, el alcance de su trabajo y las características que debe tener quien asume ese rol. En ese sentido se pueden identificar tres grandes grupos, no necesariamente excluyentes entre si:

  • Quienes entienden al Promotor como una persona de la comunidad capacitada en temas de salud , que ayuda a extender la cobertura del sector salud: se constituye en una forma de sustituir la carencia de personal y disponer de "mano de obra" adicional.
  • Quienes ven en el promotor a un miembro de la comunidad que por sus características personales y capacitación adicional resulta ser más efectivo en llegar a las personas y a la comunidad y generar los cambios de conducta: el promotor complementa las acciones del equipo de salud con acciones e intervenciones que le son propias y para las cuales tiene mejores competencias.
  • Quienes agregan un componente valórico y más activo del promotor, reconociéndolo como un representante efectivo de la comunidad que, junto con asumir tareas de salud y apoyar los cambios, lleva también la voz de la comunidad hacia el sector salud y aboga por sus necesidades frente a las autoridades locales.

En cualquiera de los modelos anteriores, se logró consenso en que el promotor puede ser un aporte especialmente valioso para los programas de salud cardiovascular, en cualquiera de las etapas de intervención que cada país se encuentre.

Esta afirmación se fundamenta en que las enfermedades cardiovasculares son asintomáticas por mucho tiempo, son frecuentes y de alto riesgo, se asocian a conductas y estilos de vida y son prevenibles o controlables en gran parte de los casos: es por eso que la información, educación y creación de habilidades y destrezas para el cambio de conducta constituye un eje central en el manejo de este problema de salud.

El cambio de conducta no se logra ni con la información por su cuenta, ni por medio de instrucciones entregadas por el personal de salud. Se logra por una combinación de factores que incluyen los dos anteriores y agregan muchos otros como motivación y actitud hacia el cambio, factibilidad del cambio, habilidades personales para enfrentar medios adversos, refuerzo positivo, control de pares, existencia de modelos a seguir (el promotor puede ser uno de ellos),ambientes favorecedores, etc.

En ese contexto, se considera al promotor como un actor privilegiado en su capacidad de llegar con esta información y destrezas a las personas y comunidades; el promotor aparece con mayores posibilidades de lograr efectivos cambios de conducta que las intervenciones clásicas en salud, porque actúa en la realidad cotidiana de las personas, genera confianza y hace de modelo reconocible y cercano.

Las presentaciones de experiencias en el trabajo con promotores fueron variadas y describen en general programas orientados a otros problemas de salud diferentes de las enfermedades cardiovasculares; sin embargo, estas presentaciones dejaron claramente establecido que las condiciones de base del trabajo de un promotor son similares y que por lo tanto parece factible y positivo utilizar estas condiciones en los programas de salud cardiovascular. Igualmente existió consenso en que el promotor entrega información relevante de su comunidad al sector salud, lo que permite adaptar mejor las intervenciones a las reales necesidades de las personas.

El grupo concordó que los elementos centrales para lograr resultados en el trabajo con promotores en salud cardiovascular son:

  • la sustentabilidad estructural, técnica y financiera que deben tener los programas,
  • la adecuada selección y capacitación a los promotores,
  • la disponibilidad de material de apoyo sistematizado y común,
  • el seguimiento y refuerzo continuo de los promotores,
  • la evaluación tanto de los promotores como del resultado de sus intervenciones,
  • la inserción de la actividad del promotor en un conjunto más amplio de estrategias sanitarias y extrasectoriales y
  • el cambio cultural del personal de salud para acoger y apoyar estos programas.

No pareció relevante la diferencia entre promotores remunerados o voluntarios (dependerá de cada realidad) ni la cantidad de programas de salud simultáneos que trabaje cada promotor.

Especial consideración se dio a la condición de que el promotor sea parte de la comunidad y pueda intervenir "desde adentro". En algunos casos se usan promotores externos, pero se estima que esas personas realizan más bien educación sanitaria y no actividades propias de un promotor, que serían más integrales.

Igualmente se enfatizó en que el promotor debe ser respetado y considerado un miembro más del equipo de salud, pero sin integrarlo de tal manera a la estructura que deje de representar a la comunidad y pase a ser un funcionario del sistema.

En uno de los casos destacó la decisión de no usar promotores y trabajar por medio de la incorporación formal de la comunidad organizada a los establecimientos y sistemas de salud. Esto se hizo operativo a través de "consejos de salud" que participan en el directorio de consultorios, hospitales y jefaturas de área en salud. Los representantes de la comunidad en estos consejos asumen la labor de puente entre ambas partes, participan en las decisiones y cooperan a cambiar creencias y hábitos en su comunidad.

Los participantes concluyeron el simposio definiendo las condiciones de base, las fortalezas y los desafíos que existen en la Región para implementar programas de salud cardiovascular que incorporen promotores. De dichas conclusiones destacan como elementos positivos y necesarios y a la vez disponibles en gran parte de los países participantes:

  • la disponibilidad de información,
  • la voluntad política para abordar el problema de las enfermedades cardiovasculares,
  • la existencia de estructuras de base en cuanto a servicios y programas de salud, que hacen más fácil la inserción de programas de trabajo con promotores,
  • el desarrollo de programas de salud comunitaria,
  • la experiencia de trabajo previo con promotores aunque sea en otros temas de salud,
  • la disponibilidad de promotores capacitados en muchos países,
  • la existencia de redes regionales que apoyan el intercambio de experiencias y otorgan sustentabilidad a las intervenciones, al existir compromisos regionales más allá del gobierno del momento, y
  • el cada vez mayor reconocimiento del problema que representan las enfermedades cardiovasculares por parte de la comunidad y autoridades.

Se reconoce la posibilidad que el intercambio de experiencias entre países (como este simposio) ayude a mejorar las intervenciones y aumentar la sustentabilidad de los programas.

Entre los desafíos y retos comunes se enfatizó en:

  • la necesidad de integrar las intervenciones en salud cardiovascular dentro del conjunto de acciones para prevenir y controlar factores de riesgo de las enfermedades no transmisibles (ENT);
  • como coexistir con la alta prioridad que aún tienen los programas materno-infantiles en la Región:
  • la necesidad de contar con financiamiento y soporte técnico y programático para poder abordar proyectos sostenibles;
  • la necesidad de disponer de mecanismos de evaluación adecuados, tema aún en desarrollo; y
  • la difusión y uso del material de trabajo disponible para promotores y su adaptación y/o validación a la cultura local.

Siendo este Simposio una actividad dentro de un proyecto mayor que continúa su desarrollo y que se irá enriqueciendo a partir de los sucesivos encuentros y talleres, resulta importante resumir tanto los aspectos que generaron un consenso del grupo como aquellos en que no se llegó a una conclusión general única. Esto puede ser un punto de partida para trabajos posteriores.

Temas de consenso

  • Las intervenciones en salud cardiovascular deben combinar varias estrategias para ser efectivas; una de las estrategias relevantes—y difícil de lograr por medio de las acciones tradicionales del sector salud—es el cambio de hábitos y conductas no saludables.
  • La información (conocimiento) y la facilitación del entorno (ambientes que hagan más fáciles y factibles las decisiones saludables), requieren ser complementadas con intervenciones directas de motivación y desarrollo de habilidades para el cambio y de apoyo y seguimiento para establecer la nueva conducta.
  • En su concepción más habitual, los promotores de salud son útiles y efectivos para apoyar programas de salud cardiovascular en el componente de educación y desarrollo de habilidades para el cambio de conducta.
  • En algunos casos, los promotores pueden ser además agentes de empoderamiento de su comunidad y de abogacía frente a sus autoridades locales, cooperando a lograr entornos favorables en su comunidad que apoyen los hábitos y conductas saludables deseadas para la prevención y control de las enfermedades cardiovasculares.

Temas en discusión

  • ¿El promotor debe realizar acciones de salud en general o acciones de promoción de la salud?
  • ¿El promotor debe realizar educación solamente o puede también capacitarse y realizar acciones sanitarias específicas (tomar la presión arterial, inyectar medicamentos, atender partos, etc.)?
  • ¿El promotor debe ser certificado o no?
  • ¿El promotor debe ser remunerado o no?
  • Should promoters focus exclusively on cardiovascular health, or should cardiovascular health be included in promoters' interventions for other health problems?
  • ¿Los promotores de salud cardiovascular deben ser exclusivos o deben incluir la salud cardiovascular dentro del conjunto de intervenciones que hacen para otros problemas de salud?
  • ¿El promotor debe pertenecer a y vivir en la comunidad que atiende o puede ser externo?
  • ¿El promotor es un instrumento para la estrategia de promoción o es más que eso?
  • La relación del promotor con la comunidad ¿es un elemento central y constitutivo? ¿se transforma en otro si pierde esa relación?
  • Los grupos comunitarios organizados ¿reemplazan la tarea del promotor, abarcan otras áreas complementarias de la promoción de salud o pueden desempeñar ambos roles?
  • ¿Los promotores son útiles en poblaciones en condiciones de pobreza y difícil acceso a atención solamente o pueden trabajar en diferentes realidades sociales?

Al terminar el encuentro, se concluye que los participantes reconocieron y validaron el trabajo de los promotores en los diferentes contextos presentados y lo consideran un recurso de gran potencial en el ámbito de las enfermedades cardiovasculares, como agente de cambio, como educador y como ejecutor de algunas acciones de salud de pesquisa y control.