Informe Anual del Director 1996

La Situación de Salud

GENTE SANA EN ENTORNOS SALUDABLES:
UN ABORDAJE INTEGRADO DE EQUIDAD IN SALUD

En las secciones anteriores se ha presentado la situación de salud en la Región haciendo hincapié en la inequidad de la distribución espacial de los indicadores básicos analizados individualmente. Este análisis tiene gran capacidad para explicar la ubicación selectiva de inequidades en salud. Sin embargo, el mismo puede enriquecerse al estudiar simultáneamente dichos indicadores. La presencia de gente sana en entornos saludables puede determinarse mediante el reconocimiento del número y tipo de condiciones saludables observadas en las poblaciones estudiadas. A continuación se presenta un análisis que utiliza un índice simple que incluye seis condiciones saludables, al cual llamamos ICS. La construcción metodológica ya ha sido presentada en párrafos anteriores. Este índice expresa el número de indicadores favorables del estado de salud y de las condiciones de vida que están presentes en un espacio-población determinado.

En el mapa 15 y el cuadro 14 se presentan los valores del ICS para los 48 países y territorios estudiados en la Región de las Américas. De acuerdo con este índice, solo 6 de los 48 países de la Región cumplen con todas las condiciones saludables estudiadas. Por otra parte, más de 70 millones de personas de 31 países viven en espacios que cuentan con tres o menos condiciones saludables. Dos de estos países no cumplen ninguna de las seis condiciones saludables incluidas en este índice.

Las diferencias se acentúan al analizar el ICS con un grado mayor de desagregación geográfico-política, como ocurre en el interior de los países. Es así que en México, 26 millones de personas (28,5% del total) de ocho estados residen en entornos con cinco condiciones saludables; por otra parte, la población de dos estados, Chiapas y Oaxaca, con 7 millones de habitantes, no cuentan con ninguna de las condiciones mencionadas.

Asimismo, en Argentina, 3 millones de personas (8,6% de la población nacional) viven en un entorno con los seis indicadores favorables; en contraste, 900 000 personas de la provincia del Chaco residen en un entorno con solo tres condiciones saludables. En el Perú, 7 millones de personas (28,5% de la población nacional) residen en un entorno con cinco indicadores saludables, pero otros 5 millones (20,8% de la población) viven en siete departamentos (Amazonas, Apurímac, Ayacucho, Cajamarca, Huancavelica, Huánuco y Puno) que no llegan a tener ni un indicador saludable. Se observa una situación más crítica en Bolivia, donde 81,6% de la población (6 millones) reside en seis departamentos con un solo ICS; el resto de la población (1,4 millones) vive en los tres departamentos restantes (Chuquisaca, Pando y Potosí), con ICS igual a cero (cuadro 14).



Figura 3. Índice de
condiciones saludables, ponderado por el tamano de la población,
según grupo de producto nacional bruto, Región de las Américas,
1996.
		


Fuente: OPS. Sistema de Información Técnica, Programa de Análisis de Situación de Salud División de Salud y Desarrollo Humano.


En la figura 3 se ilustra el comportamiento del ICS en función de los cinco grupos de países previamente clasificados según su PNB; el índice se ponderó por el tamaño de la población. En el mapa 15 puede verse la ubicación regional de los entornos saludables. Asimismo, el ICS permite señalar los horizontes alcanzables de entornos saludables, que pueden convertirse en objetivos de los planes y programas de desarrollo y promoción de la salud.

Finalmente, en las figuras 4a, b y c se presenta un análisis de las tendencias de la mortalidad infantil, la esperanza de vida al nacer y la fecundidad global, por grupo de países según el PNB. Aquí quedan patentes las grandes inequidades en la distribución de estos indicadores que aún persisten en las Américas.



Figura 4a. Tasa de mortalidad infantil por 1000 nacidos vivos, ponderada por el tamano de la población, según grupo de producto nacional bruto, Región de las Américas, información más reciente para el periodo 1991-1996

Tasa por 1000 nacidos vivos

Fuente: OPS. Sistema de Información Técnica, Programa de Análisis de Situación de Salud División de Salud y Desarrollo Humano.



Figura 4b. Esperanza de vida al nacer (en anos), ponderada por el tamano de la población, según grupo de producto nacional bruto, Región de las Américas, información más reciente para el periodo 1991-1996

Tasa por 1000 nacidos vivos

Fuente: OPS. Sistema de Información Técnica, Programa de Análisis de Situación de Salud División de Salud y Desarrollo Humano.



Figura 4c.Tasa global de fecundidad, ponderada por el tamano de la población, según grupo de producto nacional bruto, Región de las Américas, información más reciente para el periodo 1991-1996.

Número de hijos por mujer

Fuente: OPS. Sistema de Información Técnica, Programa de Análisis de Situación de Salud División de Salud y Desarrollo Humano.



Con miras a promover la salud, la OPS ha impulsado la Iniciativa de Municipios Saludables, un movimiento regional de acción en salud inspirado en el Proyecto de Ciudades Saludables. Un caso particular de aplicación del concepto y la práctica de los espacios saludables es el proyecto Municipios por la Salud que se lleva a cabo en Cuba. En el mapa 16 se presenta la situación de la mortalidad infantil en provincias representativas de cuatro regiones de este país, en relación con los municipios que son parte de la red cubana de Municipios por la Salud y los que no lo son. El mapa 17 muestra la distribución del índice de bajo peso al nacer en la misma red de municipios. En ambos casos puede apreciarse, por un lado, que en el interior de las provincias existen grandes desigualdades entre los municipios y, por otro, que los mejores entornos no siempre coinciden con los integrados a la red de municipios saludables.


PROMOCION DEL ANÁLISIS DE ETORNOS SALUDABLES EN LA REGIÓN

El análisis geoestadístico de la situación de salud de la Región con base en las divisiones político-administrativas de un país presentado en este capítulo ha permitido ver la relatividad de los valores promedio nacionales y regionales y documentar simultáneamente con mayor detalle la magnitud y diversidad de las inequidades en salud. Como contrapartida, este abordaje ayuda a localizar y caracterizar la presencia de entornos saludables, es decir, espacios-población locales donde los determinantes de salud y los propios resultados en salud son más favorables para el desarrollo humano.

Con miras hacia el próximo milenio, la promoción del análisis de entornos saludables en las Américas es de máxima importancia. A medida que los procesos de reforma del sector salud se profundizan y los fenómenos de descentralización se aceleran, es necesario documentar y vigilar las desigualdades e inequidades en salud en el ámbito local, y promover procesos dirigidos a desarrollar entornos saludables. Es aquí donde se nota la carencia de datos confiables y con suficiente desagregación geopolítica para poder caracterizar mejor la compleja dinámica que afecta la salud de la gente y su entorno. Es importante destacar que al demostrar las inequidades existentes en la distribución de los indicadores básicos pueden reajustarse las políticas de salud y desarrollo humano existentes.

El análisis de la situación de salud y sus tendencias basado en las condiciones locales puede enriquecerse con el uso de los sistemas de información geográfica (SIG-Epi) y de indicadores de condiciones saludables específicos para el nivel local, que integren a la gente y sus entornos. Los sistemas de información geográfica, además de mostrar la distribución y magnitud de los indicadores estudiados, permiten identificar valores extremos y condiciones de salud que requieren mayor atención de los programas y servicios de salud. Por otro lado, más allá de la descripción individual de variables relacionadas con la salud, el análisis de un conjunto básico de factores que interactúan para afectar a las personas y su ambiente es de singular importancia para dirigir las intervenciones de salud a espacios-población prioritarios. Este proceso analítico ayuda a señalar intervenciones selectivas y a tomar decisiones de manera racional. Asimismo, respalda la definición de políticas de salud equitativas, eficaces y de calidad que contribuyen a elevar el bienestar de la población.

Para la Organización, el análisis de la situación de salud y sus tendencias tiene especial importancia, tanto para responder a sus mandatos como para establecer prioridades en materia de cooperación técnica. En particular, este tipo de análisis constituye uno de los mecanismos que utiliza la Secretaría para vigilar la equidad. El mismo, junto con la iniciativa de Datos Básicos Regionales, los resultados de la Tercera Evaluación de Salud para Todos y la aplicación de la décima revisión de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10), contribuyen a mejorar las funciones básicas de la salud pública, en el esfuerzo conjunto para alcanzar el desarrollo humano sostenible en las Américas.


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