Skip to content

?

Páginas antiguas de la OPS

Situación epidemiológica de la rabia humana en América Latina en 2004

Schneider, M.C.; Belotto, A.; Adé, M. P.; Unidad de Salud Pública Veterinaria, OPS. Leanes, L.F.; Correa, E.; Centro Panamericano de Fiebre Aftosa (PANAFTOSA), OPS. Tamayo. H.; Representación OPS en Perú. Medina. G; Rodrigues, M.J.; Consultores OPS.

Situación epidemiológica actual
Eliminar la rabia humana transmitida por perros en la Región de las Américas para el año 2005 fue una decisión tomada por todos los Estados Miembros de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en los años ochenta.1 Desde entonces este mandato se ha transformado en una de las prioridades de cooperación técnica regional.

En los dos decenios que han transcurrido, los resultados confirman los grandes esfuerzos hechos por los países. Así, al analizar la tendencia de la ocurrencia de rabia durante el período 1982-2003, se observa la reducción del número de casos humanos de 355 a 35, es decir del 91%. Cifra muy semejante a la de la tendencia de la rabia en perros, que de 15.686 casos disminuyeron a 1.131, ésto es un 93% en el mismo período. De 1990 a 2003, el perro ha sido la fuente de infección en el 65% de los casos humanos notificados, los que bajan de 152 a 27 (figura 1).A

Figura 1. Tendencia de la rabia humana, América Latina, 1982-2004.


En el año 2004 fueron reportados 20 casos de rabia humana transmitida por perros, los que ocurrieron en 6 países (figura 2).2 Lamentablemente para el mismo año se incrementa a 71 los casos humanos transmitidos por distintas especies; la mayoría de ellos fueron (46) ocasionados por murciélagos hematófagos, en 4 países de América Latina (figura 3). Entre éstos cabe citarse los brotes epidémicos de Brasil con 22 casos humanos, Colombia con 14 y Perú con 8 casos.2 En 2004 se registran algunos hechos importantes: el menor número de casos de rabia humana transmitida por perros desde el inicio el Programa Regional; el mayor número de casos humanos transmitidos por murciélagos; y la primera vez que en la serie histórica del Programa los casos por animales silvestres sobrepasan a los transmitidos por perros.

Figura 2. Casos de rabia humana transmitidos por perros, América Latina, 2004.


Figura 3. Casos de rabia humana transmitidos por murciélago hematófago, América Latina, 2004.


Según un estudio realizado por la OPS (2005),3 las áreas con mayor concentración de casos en humanos entre 2001 y 2003 se encuentran en grupos poblacionales de bajos ingresos localizados en la periferia de las grandes ciudades como Puerto Príncipe en Haití, San Salvador en El Salvador y Fortaleza en Brasil. En estas áreas normalmente existe una mayor concentración de perros callejeros, que no son incluidos en las campañas de vacunación. Asimismo, las difíciles condiciones de vida y de trabajo de sus habitantes dificultan el acceso al tratamiento para ellos mismos o sus hijos. Para 2004 la situación epidemiológica de la rabia canina en Bolivia ha empeorado considerablemente, con brotes en La Paz, Cochabamba y Santa Cruz. También el estado de Zulia en Venezuela fue una preocupación para este último año.2

Para la situación actual por la que atraviesa la ocurrencia de rabia en la Región, la vigilancia epidemiológica es fundamental. En este mismo estudio (OPS, 2005),3 el análisis de la frecuencia de casos de rabia canina en relación con las acciones de vigilancia epidemiológica por unidades de segundo nivel político-administrativo (Estados, Departamentos, Provincias) en el período 2001-2003 permitió clasificar al interior de la región 5 áreas epidemiológicas diferentes: 1) Sin casos caninos desde hace más de 10 años; 2) Sin casos en los últimos tres años contando con una excelente vigilancia epidemiológica (igual o mayor que 0,1% de muestras anuales de la población canina estimada B); 3) sin casos en los últimos tres años, pero con una regular vigilancia epidemiológica (entre 0,09% y 0,01% de muestras anuales); 4) sin casos en los últimos tres años y sin vigilancia epidemiológica (área silenciosa, por debajo de 0,01% de muestras enviadas); 5) con circulación de virus variantes 1 y 2 en la población canina.

Se puede sugerir como área libre de rabia canina desde hace más de 10 años a Panamá y Costa Rica en América Central, gran parte del Cono Sur, ésto es Chile, Uruguay, Argentina, excepto la parte que hace frontera con Bolivia, todo el sur de Brasil, incluidos los Estados de Sao Paulo y Río de Janeiro, y algunos departamentos de Perú (figura 4). En el otro extremo se observa un área con circulación activa de virus rábico en la especie canina, focalizada en espacios geográficos delimitados como el de las fronteras de Bolivia-Argentina y Bolivia-Perú, gran parte de Bolivia, el norte y nordeste de Brasil, el estado de Zulia en Venezuela, áreas de El Salvador y Guatemala y la zona de frontera Guatemala – México. Varias áreas en donde no ocurrieron casos de rabia en los últimos tres años y existen sistemas de vigilancia epidemiológica operando adecuadamente, probablemente serán consideradas libres de rabia canina en pocos años.3 Algunos Estados de México están en vía de certificación de áreas libres de rabia canina. Fueron pocas las áreas de primer nivel geopolítico consideradas silenciosas en América Latina; la mayoría de ellas están ubicadas en la Subregión Andina.

Figura 4. Situación epidemiológica de la rabia canina, América Latina 2001-2003.

En 2004 fueron reportados 975 casos caninos en 14 países de la Región, siendo el mayor número de ellos en Bolivia (355), seguido de El Salvador (194); Venezuela (142) y Brasil (104).2

¿Por qué se ha logrado esta reducción?
En 1983 los países de la Región de las Américas, con el apoyo de la OPS, se comprometieron a eliminar la rabia humana transmitida por perros.1 Desde entonces los países han realizado grandes esfuerzos para eliminar esta enfermedad, con éxito notable, dentro del marco del Programa Regional de Eliminación de la Rabia Humana Transmitida por Perros.

Los gobiernos de los países de la Región respaldaron la decisión política de eliminar esta enfermedad, destinando anualmente cerca de US$ 40 millones con este propósito. Son igualmente importantes los esfuerzos de capacitación de personal para el desarrollo de las acciones de control y vigilancia de la rabia.

El éxito señalado obedece fundamentalmente a una estrategia de acción basada en campañas masivas de vacunación antirrábica canina y en el tratamiento profiláctico oportuno de personas expuestas.5 En América Latina se vacunan todos los años alrededor de 44 millones de perros y se atiende aproximadamente a 1 millón de personas en riesgo de contraer la enfermedad, de las cuales el 25% reciben tratamiento postexposición. La descentralización del tratamiento antirrábico se expresa en la disponibilidad de un puesto de salud para cada 34 mil personas. Para efectos de diagnóstico y vigilancia más de 100 laboratorios nacionales y regionales integran la red para el diagnóstico de la rabia y procesan anualmente cerca de 74.000 muestras caninas.3,6

La rabia en el enfoque actual de la OPS para la cooperación técnica
La situación actual de la rabia en la región, mirada desde sus ángulos epidemiológico, económico y social, configura el perfil epidemiológico de los grupos mas vulnerables de la población y se inscribe en las premisas que sustentan las prioridades de cooperación técnica de la OPS, desde que hace parte sustantiva de los conceptos de la agenda inconclusa, el mantenimiento de los logros y el enfrentamiento de nuevos desafíos.

En los seis países donde todavía se presentan casos de rabia humana transmitida por perros, hay que proponerse trabajar estratégicamente con mayor intensidad y focalizar las actividades para alcanzar los objetivos de la agenda inconclusa. No puede permitirse que en América Latina sigan muriendo personas a causa de la rabia transmitida por perros. Como se indica en el estudio de la OPS (2005), en 2003 los 27 casos de rabia humana transmitida por perros en países latinoamericanos, ocurrieron solamente en 0,2% de las unidades de segundo nivel. Este cuadro sugiere que si los países determinan sus áreas prioritarias e intensifican y diversifican sus acciones de control, con disposición de tratamiento humano, campañas de vacunación masivas, vigilancia epidemiológica, acciones educativas y control de población canina, es muy probable que obtengan excelentes resultados.

Es importante destacar que una parte de América Latina ya logró eliminar la circulación del virus rábico en la población canina. En estas zonas, la estrategia de cooperación técnica recomendada sería la protección de los logros, es decir la continuidad del apoyo político, técnico y presupuestario necesario para la ejecución de las acciones de control en caso de brotes y vigilancia epidemiológica.

Recientemente, la rabia humana transmitida por murciélagos hematófagos ha cobrado mayor importancia epidemiológica y puede considerarse como un nuevo desafío. No es una forma de transmisión nueva, pero en 2004 aumentó el número de casos. La rabia humana transmitida por murciélagos requiere de otras estrategias de control más complejas que aquéllas utilizadas en la transmisión por perros. En general ocurre en áreas remotas, muchas veces en regiones selváticas donde el acceso a los servicios de salud es muy difícil.7 Para evitar esos brotes, hay que buscar estrategias conjuntamente con otros sectores como los de agricultura, educación y medio ambiente para definir las situaciones de riesgo y actuar de forma preventiva. También es preciso atender a las personas agredidas por murciélagos en frecuencia y grupos poblacionales cada vez mayores.

Comentarios finales
Algunos países como Haití y Bolivia, que actualmente presentan el número más alto de casos de rabia humana y canina, son considerados países clave por la OPS y requieren atención prioritaria.

Desde 1983, año en que los países de la Región se comprometieron a eliminar la rabia humana transmitida por perros, ha habido cambios significativos no solo en función de la situación epidemiológica presentada en este estudio, sino también de los avances científicos. Las pruebas de tipificación vírica por anticuerpos monoclonales ya son de uso ordinario en diversas instituciones y permiten conocer la especie del animal transmisor. Asimismo, gran parte de los países han estado empleando vacunas de cultivo celular para la prevención y el control de la rabia, lo que ha reducido los riesgos del uso de otras vacunas como la de cerebro de ratón lactante.

La disponibilidad de estrategias de control de la rabia comprobadas por décadas y las experiencias exitosas que han tenido la mayoría de los países, además de los lazos históricos de solidaridad construidos entre países con el apoyo de la comunidad científica, son evidencias que permiten aspirar la eliminación de la rabia en el corto plazo. El esfuerzo final para confrontar los obstáculos ya identificados y mantener los resultados obtenidos es la clave para eliminar la rabia humana transmitida por perros en América Latina. El nuevo desafió se relaciona con la rabia humana transmitida por animales silvestres.

Agradecimientos
A los Directores de los programas de Rabia de los países de la Región que informan regularmente al Sistema Regional de Vigilancia Epidemiológica para la Rabia (SIRVERA) y participaron del estudio “Eliminación de la rabia humana transmitida por perro en América Latina: Análisis de la situación”.

Referencias
1) Organización Panamericana de la Salud. Estrategia y plan de acción para la eliminación de la rabia humana en América Latina para el final de la década 1980. Guayaquil, 1983.
2) Organización Panamericana de la Salud. Sistema de vigilancia epidemiológica de la rabia en las Américas (SIRVERA), PANAFTOSA, Brasil, 2005.
3) Organización Panamericana de la Salud. Eliminación de la rabia humana transmitida por perro en América Latina: Análisis de la situación. Washington D.C., 2005.
4) Schneider MC. Estudo de avaliação sobre área de risco para a raiva no Brasil. Tesis de Maestría presentada para obtener el título de Mestre em Ciências de la Escola Nacional de Saúde Pública, Fiocruz. Rio de Janeiro, 1990.
5) Belotto A, Leanes LF, Schneider MC, Tamayo H, Correa, E. Overview of rabies in the Americas. Virus Research 111:5-12, 2005.
6) Organización Panamericana de la Salud. Informe de la X Reunión de Directores Nacionales de Rabia (REDIPRA). Santo Domingo, República Dominicana, 2004.
7) Schneider MC and Burgoa CS. Algunas consideraciones sobre la rabia humana transmitida por murciélago. Revista de Salud Publica de México 37(4), 1995.

A): La OPS a través del Centro Panamericano de Fiebre Aftosa (PANAFTOSA) coordina el Sistema de Información Regional para la Vigilancia Epidemiológica de la Rabia (SIRVERA), el cual recibe la notificación de los casos de rabia humana y canina que se presentan en los países de la Región. Este sistema inicio en la década de los 60 y se mantiene activo hasta hoy. http://siepi.panaftosa.org.br/wbf_painel.aspx.

B): Estos criterios se basan en el estudio realizado por Schneider (1990) en Brasil,4 el cual sugiere un número mínimo de muestras enviadas para una buena vigilancia epidemiológica de cerca de 0,2% de la población canina estimada, y para áreas pequeñas el mínimo de una muestra cada tres meses (4 muestras anuales). Este indicador fue revisado y se consideró que el 0,1% de la población canina estimada sería el número suficiente de muestras a ser enviadas.


—tomado del Boletín Epidemiológico, Vol. 26 No. 1, marzo 2005

Regional Office for the Americas of the World Health Organization
525 Twenty-third Street, N.W., Washington, D.C. 20037, United States of America
Tel.: +1 (202) 974-3000 Fax: +1 (202) 974-3663

Pan American Health Organization. All rights reserved.