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Perspectivas de Salud - La revista de la Organización Panamericana de la Salud
Volumen 10, Número 1, 2005
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Hombre con"H"—hombre responsable

La vida en las favelas de Río de Janeiro puede ser peligrosa, especialmente para los hombres jóvenes. El Programa H los ayuda a estar orgullosos de sí mismos y a ser responsables por sus acciones.
 Hispanics in the USA
Norberto dos Santos (left) discusses responsible manhood with a younger boy at Vila Aliança, a favela (slum) on Rio de Janeiro's west side. Programa H teaches young men to be caring, communicative and responsible in their relationships with women.

Hace dos años estalló una guerra entre pandillas en Complexo da Maré, una de las muchas favelas de Río de Janeiro. Una organización de delincuentes conocida como Tercer Comando, que controla el tráfico de drogas en muchas de las zonas de Río, atacó a su principal rival, el Comando Rojo, tratando de apoderarse de su mercado. Cientos de personas murieron en esta sangrienta batalla.

Durante el conflicto, el Tercer Comando invadió la piscina pública cercana situada en Ramos, en la avenida Brasil un poco más arriba de Complexo da Maré, y tomó el control de las ventas de drogas que se hacían allí. Los narcotraficantes del grupo invasor amenazaron con dispararle a todo aquel que llevara algo rojo. Hasta la fecha, los residentes del lugar evitan usar prendas de ese color en la piscina para que no los confundan con el Comando Rojo o con sus seguidores.

"Al final decidieron trazar una línea entre nuestros barrios –dice Norberto dos Santos, voluntario del Programa H, que promueve un comportamiento responsable entre los jóvenes de las favelas de Río–. Le disparaban a todo el que atravesaba la línea… aunque no fuese miembro de la pandilla".

"Fueron tiempos difíciles para todos los que vivían aquí. El campo de fútbol que queda justamente en la línea divisoria estuvo abandonado durante mucho tiempo. Nadie se atrevía a acercarse. Ni siquiera los niños. Pero era todavía peor para los vecinos de Complexo da Maré: no se atrevían a ir a la piscina que queda en Ramos".

 Wilson Junior and a Programa H poster
Wilson Junior stands near the Programa H poster in which he appears with a young woman from another neighborhood. The poster reads "A man with a capital M listens, accepts and cares. The attitude makes the difference."

El Programa H es una iniciativa para que los chicos y los jóvenes de las favelas se sientan orgullosos de ellos mismos y actúen con responsabilidad. El programa está financiado parcialmente por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y lo coordina ProMundo, una organización no gubernamental brasileña. La "H" se refiere a homem, la palabra en portugués para "hombre", y hace alusión al objetivo del programa, que es ayudar a los chicos a evitar comportamientos sexuales arriesgados e irresponsables, y a convertirse en hombres maduros y con conciencia.

Dos Santos, de 21 años, es uno de los principales participantes en el Programa H. Vive con sus padres en una casa de dos plantas en una calle que termina en el campo de fútbol. Sus dos hermanos, que tienen tres niños, también viven allí.

La familia se reúne para ver los noticieros de televisión que presentan imágenes del conflicto en Medio Oriente. Para ellos la violencia es algo bien conocido. Probablemente en la guerra de Río mueren más personas por día que en el Medio Oriente, pero eso no parece ser una noticia de primera plana.

Un amigo de la infancia, Wilson Junior, está sentado en el sofá cerca de Norberto. Los amigos empezaron a jugar fútbol juntos cuando ambos tenían 13 años.

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Wilson Junior (center) and Norberto dos Santos greet a child on the streets of Complexo da Maré, a favela in Rio de Janeiro. Both young men are participants in Programa H, passing on their hard-earned experience to help younger boys grow into responsible men.

"Tienen que quedarse juntos aquí –dice dos Santos–. El CV (Comando Rojo) se nos ha acercado muchas veces, pero ninguno de nosotros tiene interés en unirse a él. Prefiero vivir una larga vida como un don nadie, que una vida corta como rey".

Junior está de acuerdo. "Hay que ser fuerte para resistir. Muchos de mis compañeros de escuela ya tienen automóviles y pulseras de oro. Y siempre salen con las chicas más bonitas. Para los que no pertenecemos a una pandilla se nos hace difícil conocer a chicas para salir. Pero somos una inversión mejor a largo plazo".

Junior también participa en el Programa H y ayuda a llevar su mensaje a otros chicos de la favela. En reuniones informales hablan de cómo pueden controlar sus propias vidas. Hay tres temas que se repiten: cómo manejar la situación si la novia o compañera sexual queda embarazada; cómo resolver un conflicto con una chica sin recurrir a la violencia; cómo acordarse de usar un condón, en el momento en que es lo último que se les pasa por la cabeza.

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Paulo de Oliveira (izq.) practica con otros músicos durante un descanso en la escuela local de samba del Complexo da Maré, al norte de Rio de Janeiro.

El siguiente paso para los chicos es empezar a vender preservativos. Bajo la marca de fábrica "Hora H", que puede traducirse libremente como "en el furor del momento", los condones se venden en otros sitios donde los jóvenes suelen reunirse, durante las horas en que hay mayores probabilidades de que ocurran encuentros casuales. En otras palabras, en clubes y bares, a altas horas de la noche.

Es más fácil decirlo que hacerlo.

En primer lugar, los vendedores tienen que tener permiso del grupo Comando Rojo, pero el grupo ha interrumpido provisoriamente el Programa H hasta que terminen los conflictos con el Tercer Comando.

Pero además hay otros problemas. Algunos de los afiches sobre relaciones sexuales seguras colocados por ProMundo presentan a dos Santos besando a su novia. El Comando Rojo ordenó sacarlos. La razón: la ex novia de dos Santos ahora es pareja de uno de sus traficantes.

"Se puso furioso cuando vio el afiche –dice dos Santos riéndose–. Ahora empezamos a pegar afiches donde aparece Wilson con una novia de un barrio diferente. Así es más seguro".

"En este momento, los condones sólo pueden conseguirse en el dispensario del lugar o en la farmacia de la calle principal. Pero esos sitios casi siempre están cerrados cuando uno necesita un condón", agrega dos Santos. Sin embargo, concluye en un tono optimista: "Si este programa tiene éxito, estoy seguro de que también vamos a lograr que disminuya el número de madres adolescentes".

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Adolescentes practican danzas afrobrasileñas que luego presentarán en el carnaval de Río.
 
 
 
 
 
 
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Gabriella Moniz (arriba) baila con otros adolescentes del Complexo da Maré. "La única preocupación que tenemos es no salir embarazadas demasiado rápido. Los muchachos tienen que vigilar a los hombres malos", dice.
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Paulo de Oliveira (centro) charla con amigos del grupo de danza Oxumaré. Oliveira es uno de los tantos muchachos que la organización no gubernamental ProMundo tiene bajo su protección.
 
 

La tarde es calurosa y húmeda en Río de Janeiro, y el ritmo de la música afrobrasileña retumba al chocar contra las paredes de cemento y los techos de metal corrugado, que forman una oscura sala de una de las muchas escuelas de samba de la ciudad.

Gabriella Moniz, de 13 años, y otras doce niñas se contorsionan y dan vueltas en un ejercicio de coreografía, mientras otros grupos de amigos — entre ellos el novio de Moniz— las observan, apoyados contra la pared, en la sombra.

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(From left) Wilson Junior, Adelton da Silva, Técio de Azevedo, Assis Nascimento and Norberto dos Santos gather around a condom stand at a fair in Vila Aliança. Junior says many of his former school buddies have gotten rich selling drugs.

Este grupo forma parte del Programa H y de sus esfuerzos a largo plazo para promover un comportamiento responsable en los chicos. Pero el programa de hoy se limita al ensayo de seis números de danza afrobrasileña que el grupo va a presentar dentro de unos días, durante la celebración del carnaval.

En una pausa, Moniz explica: "Claro que crecer es más difícil para los chicos. Lo único por lo que deben preocuparse las chicas es por no ser mamás demasiado pronto. Los chicos tienen que cuidarse de los malos todo el tiempo, porque son implacables. Ser chico no es fácil".

Norberto dos Santos es el mayor del grupo de seis chicas y seis varones y es, a la vez, líder y coreógrafo. Se gana la vida como maestro de baile en Complexo da Maré, y la idea de llamar Oxumaré al grupo fue suya. Oxumaré es una combinación del nombre de la deidad africana "Oxum" y de "Complexo da Maré". Este nombre refleja el orgullo que siente por sus raíces africanas y por su barrio.

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Alex da Silva listens to funk music in his home in Vila Aliança

Cuando termina el ensayo, los bailarines se reúnen en torno de los percusionistas y repasan el programa una vez más. Todos están contentos, especialmente con Paulo de Oliveira, de 14 años. Por primera vez le han confiado el gran surdo, el tambor sordo, que lleva el ritmo principal del grupo. Después de seis piezas, bajo sus pies, el piso está mojado con su sudor.

Oliveira es uno de los muchos jóvenes que ProMundo ha tomado bajo sus alas. Mientras se seca la frente dice con satisfacción: "Salió muy bien. ¿Les gustó?"

El Programa H ha logrado su mayor éxito en el extenso suburbio de clase trabajadora de Bangú, a una distancia de 90 minutos en automóvil desde el centro de Río. El proyecto empezó hace poco más de un año y está dirigido por tres hombres jóvenes que viven en Vila Aliança, una favela del oeste de Río.

Los lunes, Assis Nascimento, Técio de Azevedo y Adeilton da Silva montan su puesto en el mercado vespertino de Bangú. Norberto dos Santos y Wilson Junior hacen un viaje de 60 minutos desde Complexo da Maré para ayudarlos en un lugar que es esencialmente territorio enemigo.

Cuando Nascimento se está acercando a un grupo de jóvenes, dos Santos comenta: "Tiene 19 años, es un fanático bien conocido del funk, y padre de dos niños. Es fácil para un tipo como él captar la atención de la gente". La mayoría de la música funk está prohibida en la radio comercial debido a la polémica que provocan las letras de las canciones. En ellas se describe la vida en las barriadas pobres de una manera que resulta chocante para muchos. Pero la música sigue siendo sumamente popular.

A medida que va cayendo la tarde, con su luz anaranjada filtrada por el calor y el polvo, los chicos instalan su puesto con tarjetas postales, folletos y condones, rodeados por los vendedores de algodón de azúcar y de otros productos, que llenan la plaza. Una pequeña multitud de jóvenes se reúne alrededor del puesto y examinan los paquetitos cuadrados.

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Leandro de Carvalho arranges condoms and postcards at a Programa H stand at the fair in Vila Aliança.

"Un cigarrillo cuesta 1 real (unos 30 centavos de dólar). Una cerveza cuesta 1 real. La entrada a la fiesta funk de la noche también cuesta 1 real. Entonces, eso es lo que debería costar el sexo sin riesgo", dice Assis Nascimento riendo.

Hace poco, el Programa H empezó a distribuir folletos con versiones en tiras cómicas de la gente que figura en los afiches. Han demostrado ser menos provocativos que las fotos.

El Tercer Comando les ha dicho a los tres jóvenes que tendrán permiso para colocar su puesto la noche del sábado, cuando habrá un baile funk, que es un evento popular pero ilegal, financiado por los narcos para demostrar buena voluntad hacia la comunidad y para vender drogas. De concretarse, ProMundo será la primera organización legítima de Río de Janeiro que tiene permiso para participar en uno de esos eventos.

"Tenemos que estar allí donde está la acción –dice Nascimento–. Es sobre todo durante los bailes funk cuando ocurre la Hora H. Es cuando tocan la música funk. Exactamente en ese momento y allí, vamos a estar nosotros con nuestras camisetas y nuestras gorras, como recordatorio de que asumir nuestra responsabilidad también forma parte de la diversión".

Un joven que ha estado escuchando en silencio alcanza un folleto. Escoge uno que dice: "Un Hombre con H escucha, acepta y cuida. La actitud es la que marca la diferencia".

Dice que se lleva el folleto a casa para mostrárselo a su padre.

Henrik Jönsson es un periodista sueco radicado en Río de Janeiro. Douglas Engle es un fotógrafo estadounidense, también radicado en Río de Janeiro.


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