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Detener el aumento de las enfermedades crónicas
La epidemia de todos
por Víctor Hugo Durán

Se creía que las patologías crónicas eran "enfermedades de los ricos", pero ya no es así. Los países en desarrollo están padeciendo un aumento repentino de muertes y enfermedades debidas al cáncer, las cardiopatías, los accidentes cerebrovasculares y la diabetes.
 
La buena noticia es que casi todo esto puede evitarse.


La prevención de las enfermedades crónicas debe iniciarse a una edad temprana.

Patricia Pizarro habla con un tono de frustración agotada.

"Nunca tuve conciencia del daño que le estaba haciendo", dice, refiriéndose a su hijo, Fernando, de 12 años. Hace algunos días lo llevó al médico por un sencillo problema a la piel. Pero salió al borde de las lágrimas. No por la alergia mínima en el brazo de su hijo. Fernando está obeso, hipertenso y si no se le pone un atajo ahora, podría comenzar a desarrollar en poco tiempo una preocupante resistencia a la insulina, es decir, un cuadro pre diabético. Lo que es peor, dice, "¡el médico me dijo que Fernando puede tener un infarto si no se cuida!".

La rutina cotidiana de Fernando es algo así: se levanta y come un sándwich. Va al colegio donde come golosinas en los recreos, y habitualmente su almuerzo no incluye verduras. El deporte es muy reducido, apenas un par de horas a la semana en el colegio y sólo juega fútbol. Regresa a su casa cerca de las 16.30, se sienta a ver televisión o a jugar en el computador ya que está más cómodo y no se arriesga a que le roben la bicicleta si sale a pasear cerca. El tiempo frente a la pantalla lo acompaña con galletas, papas fritas, golosinas, un sándwich o bebidas gaseosas. Prácticamente no conoce lo que es jugar en las plazas cercanas a su casa. Se contacta con sus amigos a través de un chat. Prácticamente no se mueve en la tarde. Vuelve a comer cuando sus padres llegan a casa, y cerca de las 22 horas se acuesta a dormir. La misma rutina se repite día tras día.

ENTs en las Américas
Las principales enfermedades crónicas que afectan a las Américas son la enfermedad cardiovascular, hipertensión, cáncer y diabetes. Todas tienen en común cuatro factores de riesgo subyacentes: alimentación inadecuada, inactividad física, tabaquismo y consumo perjudicial del alcohol.

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Esta rutina diaria suele ser común para muchos niños que viven en Santiago de Chile, o en cualquier otra ciudad latinoamericana. Con la "modernización", la gente de toda la región está cambiando sus hábitos y costumbres, lo que acarrea consecuencias graves para la salud. Los expertos opinan que de continuar las tendencias actuales, los sistemas de salud de la región tendrán que afrontar una avalancha de pacientes con diabetes, hipertensión, cáncer y problemas cardíacos. En realidad, la avalancha ya empezó: en los últimos 15 años, en los países de las Américas ha ocurrido una explosión de las enfermedades crónicas no transmisibles.

Datos alarmantes

Las enfermedades crónicas se consideraban como "enfermedades de los ricos" ya que los países más pobres y sus habitantes sufrían y morían habitualmente de problemas infecciosos como malaria, tuberculosis y sida, mientras que aquellas naciones con más desarrollo presentaban tasas más altas de cardiopatías, diabetes y accidentes cerebrovasculares.

La enfermedad crónica y la pobreza: un círculo vicioso
Roberto Severino Campos vive en una barriada de las afueras de São Paulo con sus siete hijos y 16 nietos. Roberto era el sostén de la familia, pero ahora depende absolutamente de ella para sobrevivir.
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Hoy en día, esa situación ha cambiado. Las ENT son actualmente la principal causa de muerte en todo el mundo, y ocasionan el doble de las defunciones causadas por las enfermedades infecciosas, las complicaciones del parto y la desnutrición combinadas. Ocho de cada diez defunciones producidas por las enfermedades crónicas ocurren en países de ingresos bajos y medios, y en todos ellos la gente pobre soporta la mayor carga de estas dolencias.

Por varias décadas, las enfermedades crónicas habían sido la causa principal de defunción en Canadá y los Estados Unidos. Hoy en día ellas son también la primera causa de mortalidad en América Latina y el Caribe, ya que provocan dos de cada tres defunciones en la región, según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) para el 2002.

Por impresionantes que sean estas cifras, es probable que no reflejen la magnitud del problema debido a la subnotificación, dice James Hospedales, jefe de la Unidad de Enfermedades Crónicas No Transmisibles de la OPS. Lo que es cierto es que la tendencia está aumentando.

"Hemos observado un gran progreso en otras áreas —la disminución continua de las muertes debidas a las enfermedades infecciosas, por ejemplo, y al parto y la desnutrición", dice. "Con las enfermedades crónicas observamos lo contrario. Están aumentando a una tasa acelerada a medida que la población envejece y los factores subyacentes se generalizan más. Según las tendencias actuales, prevemos que las defunciones por causa de las enfermedades crónicas aumentarán 17% en los próximos ocho años".

Cuatro claves a la prevención

Varios estudios han mostrado que ciertos cambios pequeños en el modo de vida pueden dar resultados importantes en la prevención de enfermedades. La OPS/OMS recomienda lo siguiente como comportamientos protectores clave:

  • Camine 30 minutos diarios y reduzca a la mitad el riesgo de un infarto
  • Coma cinco porciones de frutas y hortalizas diariamente y reduzca el riesgo de infarto y cáncer
  • No fume y si fuma deje de hacerlo HOY MISMO
  • Si bebe alcohol, no consuma más de dos tragos por día.

Además de las enfermedades y las muertes, Hospedales indica que las enfermedades crónicas perjudican las economías y la productividad de la fuerza laboral. Se calcula que el costo actual de la diabetes en América Latina y el Caribe es de 85 mil millones de dólares al año. "Algunos países del Caribe están perdiendo entre 5% y 8% de su PIB debido a la diabetes y la hipertensión solamente", agrega.


La célebre personalidad latina de la televisión, Don Francisco, se ha unido a la campaña de la OPS contra las enfermedades crónicas.
(Cliquee dos veces en el video para ampliarlo)

La buena noticia es que gran parte de la carga de las enfermedades crónicas es prevenible. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), 80% o más de los casos de cardiopatías, accidentes cerebrovasculares y diabetes tipo 2, junto con 40% de los cánceres pueden prevenirse eliminado unos cuantos factores de riesgo.

"Los modos de vida son clave", dice Hospedales, y agrega una lista conocida de lo que debe y lo que no debe hacerse: "La gente tiene que consumir alimentos más saludables, menos grasa y sal, más frutas y hortalizas; tiene que aumentar su actividad física; y tiene que dejar de fumar o no empezar a fumar nunca. Hay que educar a la gente y hacer más promoción de la salud".

Pero hay algo más, agrega. "No podemos culpar solamente a la persona. Tenemos que ayudar a que la gente tome las decisiones adecuadas y para eso hay que actuar a nivel de la población , el gobierno, el sector privado y la sociedad civil actuando juntos para abordar los determinantes sociales y políticos de la epidemia".

Vida moderna

Es fácil culpar al auge de la comida rápida por el deterioro de los modos de vida saludables en las Américas, pero el problema es mucho más complejo. Como parte de una "transición nutricional" de largo plazo, los países de todo el mundo han pasado de una alimentación tradicional abundante en cereales y hortalizas a un régimen alimentario rico en grasas, azúcar y calorías. Esta tendencia se ha acelerado en las últimas décadas a medida que el consumo de alimentos procesados y "comida rápida" ha aumentado, como resultado de una mayor participación de las mujeres en la fuerza laboral y también de la urbanización, del auge del supermercado y de las tendencias en el mercadeo, dice Enrique Jacoby, asesor regional de la OPS sobre alimentación saludable y vida activa.

En los Estados Unidos, acota Jacoby, los precios de las frutas y las hortalizas han subido a más del doble desde 1985 hasta el 2000, mientras que las grasas subieron solamente 35% y las bebidas gaseosas 20%. En América Latina y el Caribe pueden observarse tendencias similares.

"En las zonas urbanas, los alimentos procesados cuestan menos hoy en día que las frutas y las hortalizas frescas, y los precios de las frutas y las hortalizas están subiendo más rápido que los de los alimentos procesados", agrega Jacoby. "Por eso, a la gente le cuesta más comer alimentos saludables, pero le sale más barato consumir más calorías".

Las Américas "libres de grasas trans"
Pocas cosas en la alimentación moderna son peores que los ácidos grasos trans, dice Enrique Jacoby, asesor regional sobre alimentación saludable y vida activa de la OPS. En realidad, Jacoby se refiere a las grasas trans como una "sustancia tóxica" en nuestra alimentación.

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De igual importancia son las tendencias en el trabajo, el transporte y la recreación. Los trabajos modernos requieren menos esfuerzo físico y, a medida que más personas tienen sus propios vehículos, disminuye el número de quienes usan el transporte público y caminan. Entretanto, el crecimiento y el desarrollo de las ciudades están reduciendo al mínimo los espacios verdes y recreacionales en todo el mundo, mientras que las preocupaciones sobre la seguridad personal significan que tanto niños como adultos están pasando cada vez más tiempo dentro de casa. Un estudio de la OMS realizado en 2002 reveló que entre 30 y 60% de la población de América Latina y el Caribe no hacen la cantidad de ejercicio recomendada de 30 minutos de actividad física moderada cinco veces por semana para los adultos y una hora diaria para los niños y los adolescentes.

El resultado de estas tendencias es un aumento alarmante de las tasas de sobrepeso y obesidad, que son dos de los principales factores de riesgo para la enfermedad crónica. Según datos de la OPS para el 2002, entre 50 y 60% de los adultos de América Latina y el Caribe tienen sobrepeso o están obesos, y esta cifra es de 7 a 12% para los niños menores de 5 años.

Un enemigo sigiloso

Aunque estas tendencias se han venido estableciendo por algún tiempo, han tomado por sorpresa a muchos países. Los gobiernos de todos los países de la región de la OPS hasta hace poco estaban más preocupados por las enfermedades infecciosas, la mortalidad materna, los problemas ambientales y la desnutrición y no por las tasas crecientes de sobrepeso y obesidad.

Chile es un caso digno de mención. Los programas de alimentación complementaria dirigidos a los pobres siguieron funcionando ya avanzada la década de los 90, a pesar de que para entonces el hambre prácticamente había desaparecido. Hoy en día, la mitad de los escolares chilenos tienen sobrepeso, mientras que 17% de quienes cursan su primer año de primaria son obesos.

"Reconozco que nos faltó más visión o haber tomado como referencia lo que había pasado en Estados Unidos", dice Cecilia Castillo, ex jefa de Nutrición del Ministerio de Salud. "Ya estamos en una situación crítica. Tenemos una epidemia encima".

El caso de Chile no es único. Otros países de América Latina y el Caribe apenas recientemente han empezado a prestar atención a las enfermedades crónicas y sus factores de riesgo, dice Alberto Barceló, asesor regional de la OPS en enfermedades crónicas.

CARMEN y las enfermedades no transmisibles
CARMEN es una iniciativa de la Organización Panamericana de Salud (OPS). La finalidad de la Iniciativa CARMEN es mejorar la salud de las poblaciones en las Americas mediante la reducción de los factores de riesgo asociados a las enfermedades no transmisibles (ENT). Cliquee aquí para más información.

"Los últimos datos indican que ha habido poco avance en la prevención y el control de las enfermedades crónicas. Hay países con muy buenos programas como Chile, México y Brasil. Pero en muchos países no existen los programas y en otros los recursos son muy limitados".

Pero todo esto está empezando a cambiar. En 2006, los ministros de salud de toda la región acordaron impulsar sus iniciativas para luchar contra la epidemia y firmaron una Estrategia Regional y Plan de Acción para un Enfoque Integrado sobre la Prevención y el Control de las Enfermedades Crónicas, incluyendo el Régimen Alimentario, la Actividad Física y la Salud.

En septiembre del 2007, en una cumbre especial celebrada en Trinidad y Tabago, los jefes de Estado del Caribe se comprometieron a colocar a las enfermedades crónicas en el primer lugar de sus preocupaciones relativas a la salud y adoptaron una declaración de 14 puntos, llamada "Unidos para detener la epidemia de las enfermedades crónicas". Entre las medidas que prometieron tomar se encontraban la creación de comisiones nacionales, etiquetado obligatorio de los alimentos, controles más estrictos sobre las ventas y la publicidad de los productos de tabaco, más educación física en las escuelas, y promoción de los productos agrícolas locales para mitigar los efectos negativos de la globalización sobre el suministro de alimentos (véase también OPS Ahora).

Los expertos señalan que la lucha contra las enfermedades crónicas no puede considerarse como una responsabilidad exclusiva del sector de la salud.

"Necesitamos estrategias que involucren a todos los sectores", dice Barceló, de la OPS, "no sólo al sector de la salud, sino también a los de educación, agricultura, desarrollo. Tenemos que lograr la participación de las organizaciones no gubernamentales, la industria, instituciones académicas y científicas, grupos de promoción, los medios, las organizaciones internacionales".


Bogotá en bicicleta
Bogotá, Colombia, se encuentra a la vanguardia de las ciudades que estan trabajando para que las opciones para vivir mejor sean más fáciles de alcanzar para sus residentes. Todos los domingos y los días feriados, la ciudad crea más de 70 millas de calles cerradas al tránsito de vehículos automotores y las pone a la disposición exclusiva de ciclistas, corredores, patinadores y peatones. En este video de StreetFilms verá por qué las ciudades en todo el mundo están tratando de imitar a la Ciclovía de Bogotá.

Entre los ejemplos de esos esfuerzos se encuentran campañas de "cinco al día" para alentar a la gente a comer más frutas y hortalizas, además de políticas agrícolas que ofrezcan incentivos para aumentar la producción de alimentos saludables. Otros ejemplos son las iniciativas comunitarias tales como "escuelas saludables" y "municipios saludables" que trabajan para crear entornos físicos y sociales que fomentan modos de vida saludables entre adultos y niños.

Sistemas de salud más fuertes

El sector de la salud tiene una responsabilidad especial de abordar la epidemia creciente de enfermedades crónicas. Según datos publicados en la revista médica The Lancet en diciembre de 2007 (LINK), el uso generalizado de medicamentos de bajo costo para tratar a las personas con enfermedad cardiovascular o en alto riesgo de sufrirla podría prevenir por lo menos 18 millones de defunciones anuales en todo el mundo (el estudio abarcó a Argentina, Brasil, Colombia y México). Además del 40% de los cánceres que pudieran evitarse por medio de cambios en el modo de vida, otro 30% podría tratarse eficazmente, según la OMS.

Para fortalecer la respuesta del sector de salud a las ENT, la estrategia regional de la OPS establece que debe consolidarse la capacidad de los sistemas de salud para concentrarse más en la promoción y en la atención primaria de salud con miras a intensificar la prevención y mejorar el tratamiento de la enfermedad. Esto comprende el desarrollo de sistemas eficaces de derivación que puedan dirigir a los pacientes a los niveles primario, secundario y terciario de la atención según sea necesario.

Un enfoque de toda la vida
La reducción de los factores de riesgo de las enfermedades crónicas significa cosas diferentes en diferentes momentos del ciclo de vida. La estrategia regional de la OPS sobre enfermedades crónicas detalla algunos de estos factores de riesgo y propone intervenciones para abordarlos.
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Igualmente importante es una fuerza laboral fuerte y bien capacitada, así como un enfoque de equipo a las enfermedades crónicas, dice Félix Rigoli, asesor regional de la OPS en desarrollo de recursos humanos.

"Necesitamos programas de capacitación -en especial de educación continua- para crear pericias en diferentes aspectos de la prevención y el tratamiento de las enfermedades crónicas" dice. "Y necesitamos a esos profesionales de salud capacitados para asociarse con los pacientes y con otros proveedores de servicios de salud para prestar un servicio realmente multidisciplinario".

Pero algunos expertos, como la nutricionista chilena Cecilia Castillo, hacen hincapié en que el sector de la salud tiene que ir más allá de su enfoque tradicional a la prevención de las enfermedades crónicas, que se basa principalmente en la educación sobre salud y la promoción de la salud.

"Se ha hecho mucha educación, pero quizás los métodos educativos son poco interesantes frente a la publicidad", dice Castillo. Por ejemplo, señala, es muy difícil darle a un niño una tortilla de verduras frente a una campaña de alimentos en que se entregan figuras, colores o material interesante.

Guido Girardi, médico y presidente de la Comisión de Salud del Senado chileno, está de acuerdo. "La industria y su publicidad aprovechan muy bien esa necesidad marcada en nuestros genes de buscar alimentos ricos en grasas, azúcar y sal. Ese instinto se generó mucho tiempo atrás en nuestra evolución pero todavía influye mucho en nuestro comportamiento. Hoy sabemos que esta dieta, creada para un medioambiente de escasez y con constante actividad física, no es una alternativa saludable para el ciudadano de a pie".

Actuar sobre el ambiente
Cada vez es mayor el consenso entre los expertos en enfermedades crónicas de que los factores ambientales —no sólo los comportamientos individuales— son el componente más importante en la epidemia de enfermedades crónicas.
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Para contrarrestar esas influencias, Girardi está auspiciando una legislación, que pretende restringir la publicidad y las ventas de alimentos no saludables a los niños, exigiría etiquetado de advertencia en los alimentos no saludables, además de etiquetas para identificar los alimentos procesados que tienen un contenido alto, mediano o bajo de grasa, azúcar y sal.

Otros piensan que son necesarias medidas aun más estrictas para contrarrestar la creciente arremetida de las enfermedades crónicas. Estas medidas incluyen la prohibición de vender bebidas gaseosas y comida chatarra en las escuelas y aplicar impuestos más altos a los alimentos ricos en grasa, a la vez que se dan exenciones fiscales o subsidios a las frutas, hortalizas y otros alimentos más saludables.

Jacoby, de la OPS, dice que el precio y la disponibilidad de opciones saludables son fundamentales. "Tenemos que facilitar y abaratar las opciones de alimentos saludables. La investigación muestra que la gente comprará alimentos más saludables si además de ser la opción más saludable es también la que cuesta menos".

Entretanto, las campañas que promueven la alimentación más saludable y el aumento de la actividad física son cada vez más comunes en América Latina y el Caribe, entre ellas la auspiciada por la OPS "¡A comer sano, a vivir bien y a moverse América!" cuyo vocero es el animador chileno y personalidad de la televisión hispanohablante Mario Kreutzberger (alias "Don Francisco").

Durante 2007, Chile recurrió a un popular programa televisivo de dibujos animados, llamado "Los Pulentos" para incentivar a los niños a comer sano y a practicar ejercicio en forma regular. No sólo se incorporaron mensajes saludables en los capítulos, sino que se llevó a los colegios, donde se presentaba este mensaje junto a las imágenes.

Campañas como éstas son un "avance" dice Kathy Pramparo, jefa de Epidemiología y Prevención en la Fundación Interamericana del Corazón.

"Pero sólo si se combinan líderes de opinión creíbles y políticas públicas enérgicas, sin presiones de la industria alimentaria, se pueden obtener buenos resultados", dice Pramparo.

"Las costumbres alimentarias y de estilo de vida no se cambian de un día para otro y la política es abarcar varios frentes con reglamentaciones y leyes, acceso a la salud para todos, no al tabaco, control de prevención en las escuelas y sobre las empresas de alimentación".

Víctor Hugo Durán es periodista y editor jefe de la revista Ciencia & Trabajo de Santiago de Chile.

Marzo de 2008

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