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Salud pública: ¿qué es realmente?

Washington, DC, 16 de mayo de 2002--A pesar del gran progreso en la ciencia y la tecnología, los retos de la salud pública continúan siendo enormes, con la aparición de nuevas epidemias como el SIDA y la perpetuación de otras enfermedades asociadas con la pobreza, la violencia y la transición epidemiológica.

"¿Qué es salud pública?" pregunta Laurie Garrett en su libro Betrayal of Trust, un llamado apasionado para mayor inversión en la salud pública mundial. "No es medicina curativa" responde Garrett. "Las tomografías computarizadas, las operaciones quirúrgicas de corazón abierto, los tratamientos con hormonas, las visualizaciones utilizando fibras ópticas-son todos grandes auges para la medicina, pero no son salud pública. Y, quizás sorprendentemente, no han sido responsables de las vastas mejoras en la salud de la población". Más bien, Garrett escribe, la salud pública es "un sistema práctico o infraestructura arraigado en dos principios científicos básicos: la teoría germinal de las enfermedades y la comprensión que previniendo las enfermedades en los elementos más débiles de la sociedad asegura protección para el más fuerte (y más rico) en la comunidad más grande".

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En las primeras centurias del milenio anterior, las epidemias eran el resultado inevitable del crecimiento de las ciudades y las poblaciones urbanas se veían expuestas a los brotes masivos catastróficos de la viruela, el cólera, el sarampión y la peste, hasta que la explosión de conocimientos de fines del siglo XIX trajo esperanzas.

La era bacteriológica en las investigaciones biomédicas identificó específicos agentes microbiológicos de enfermedad y se desarrolló la ciencia de la inmunología. De este modo, métodos preventivos comenzaron a estar disponibles, mientras ciertos avances en ingeniería y otras ciencias contribuyeron a la provisión de agua potable y saneamiento para mayores sectores de la población, la cual disfrutó a su vez de mejores viviendas y centros de trabajo.

Un médico inglés hizo una de las mayores contribuciones al concepto de salud pública a mediados del siglo XIX: John Snow (1813-1858), un reconocido anestesiólogo pionero que sobresalió por su creatividad y por el buen uso de los datos científicos. Durante un brote del cólera que azotó a Londres en 1831 y 1832, Snow comenzó a estudiar la causa y la forma de transmisión de la enfermedad y en 1849, publicó un panfleto en el cual sugería que el cólera era una enfermedad causada por una toxina que se reproduce en el cuerpo humano y que se encuentra en el vómito o las heces fecales de los enfermos. Él creía que la principal, aunque no la única, forma de transmisión era el agua contaminada con esa toxina. En la época, se creía que las enfermedades se transmitían por la inhalación de los vapores de los enfermos, de modo que la hipótesis de Snow no tuvo gran acogida.

Pero, en 1854, Snow pudo probar su teoría, durante el curso de otra gran epidemia de cólera en la ciudad. El epidemiólogo se dedicó a documentar los casos de cólera que ocurrían y comparó la incidencia de la enfermedad entre los clientes de las dos compañías de agua que prestaban servicios en la ciudad. Mostró que el cólera era mucho más frecuente entre los clientes de Southwark and Vauxhall, compañía que extraía su agua de la parte baja del río Támesis. Los clientes del Lambeth Waterworks Company, que extraía su agua río arriba, sufrieron una incidencia mucho menor.

Las evidencias hicieron prevalecer la teoría, pero un incidente durante esa epidemia terminó de convencer a los incrédulos y se tornó en leyenda. En el vecindario de la intersección entre Cambridge Street y Broad Street la concentración de casos de cólera era tan grande que el número de muertes fue de más de 500 en 10 días. Luego de investigar, Snow concluyó que el problema se centraba en la bomba de agua de Broad Street y sugirió a los oficiales que quitaran la manigueta de la bomba, de modo que los vecinos no pudieran consumir esa agua contaminada. La epidemia se detuvo. (Gracias a los adelantos de salud pública, con el tiempo, el cólera desapareció de las Américas hasta 1991, cuando una nueva epidemia barre los países pero fue controlada relativamente rápido mediante los intensos esfuerzos de salud pública.)

Poco a poco, las naciones fueron comprendiendo que los problemas masivos de salud y las soluciones masivas que requerían no podían ser dejados a iniciativas individuales, de modo que se comenzaron a formar juntas y departamentos de salud en los países y, con el tiempo, se crearon organizaciones internacionales, incluida la Organización Panamericana de la Salud (OPS) oficialmente establecida en 1902.

Siguieron los éxitos de salud pública como la erradicación de la viruela en todo el mundo, la erradicación de la poliomielitis de las Américas y la campaña para eliminar el sarampión, marcando algunos de los logros mayores de la humanidad.

Hoy, la OPS es la Oficina Regional para las Américas de la Organización Mundial de la Salud, y es la organización de salud más antigua del mundo. Trabaja con todos los países de las Américas para mejorar la salud y elevar los estándares de vida, con la meta de salud para todos en las Américas.

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